Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El agente secreto (Joseph Conrad)

El agente secreto (Joseph Conrad) - pág.47

Indice General | Volver

Página 47 de 205


Un diariero había voceado el asunto debajo de sus mismas narices y como él no se esperaba seme­jante cosa, se había sentido lleno de espanto y desconcierto. Había llegado hasta allí con la boca seca.
-No se me había ocurrido que lo iba a encontrar aquí agregó con un murmullo sordo, los codos plantados en la mesa.
-A veces vengo por aquí dijo el otro, manteniendo su comporta­miento provocativamente frío.
-Es notable, usted es el único que no oyó nada de esto continuó el robusto Ossipon. Sus párpados se agitaron nerviosos sobre los ojos brillantes-. Usted, el único- repitió tanteando. Esta evidente restricción develaba una increíble e inexplicable timidez por parte del fortachón frente al calmo hombrecito, quien una vez más levantó el vaso de vi­drio, bebió y lo bajó de nuevo con movimiento brusco y terminante. Y eso fue todo.
Ossipon, luego de esperar algo, una palabra o una señal que no llegó, hizo un esfuerzo para asumir algún tipo de indiferencia.
-¿Usted- dijo bajando aún más la voz- le ha dado su material a al­guien que se lo haya pedido alguna ver?
-Mi regla absoluta es no negar nunca nada a nadie, siempre que me quede una pizquita para mí- contestó el hombrecito con decisión.
-¿Es un principio?- comentó Ossipon.
-Es un principio.
-¿Y usted cree que es sano?
Los grandes anteojos redondos, que daban un aspecto de tozuda confianza a la cara pálida, observaron a Ossipon como esferas desvela­das, sin parpadeos, centelleando con un frío fuego.
-Totalmente. Siempre. En cualquier circunstancia. ¿Qué me po­dría detener? ¿Por qué no habría de hacerlo? ¿Por qué tendría que pensarlo dos veces?
Ossipon tartamudeó, por así decir, con discreción.
-¿Quiere decir que se las daría a un «poli» si le viniera a pedir sus cosas?
El Otro sonrió apenas.
-Déjelos que vengan y lo intenten y ya va a ver- dijo-. Ellos me conocen pero yo también los conozco bien. No se me van a acercar; por cierto que no.
Sus finos, lívidos labios se apretaron con fuerza. Ossipon empezó a retrucar.
-Pero ellos podrían mandar a alguno... un desconocido... y usted lo equiparía. ¿Se da cuenta? De ese modo obtendría el material de sus manos y luego lo arrestaría con las pruebas a la vista.
-¿Pruebas de qué? De andar con explosivos sin licencia, tal vez. Esto fue dicho con una expresión de soberbia burlona, aunque la del­gada cara enfermiza permaneció inalterable y el tono era descuidado. No creo que alguno de ellos esté ansioso por hacer tal arresto. No me parece que consigan uno que se anime a probarlo, Quiero decir uno bueno.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-205  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados