San Camilo 1936 (Camilo Jose Cela) - pág.142
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.., yo me voy a dar una vuelta por casa de madame Teddy, el joder no ocupa lugar, después me pasaré por el periódico. La Engracia tiene calentura pero aguanta, ha sonado la hora de la revolución, ¡UHP!, ¡vivan las milicias populares!, eso es algo que no hace falta ser un lince para verlo, ¡pobre Juanita Rico, cómo le hubiera gustado asistir al triunfo del socialismo!, ¡no pasarán!, ¡más vale morir de pie que vivir de rodillas!, la toma del cuartel de la Montaña por el pueblo no podrá detenerla la reacción, ¡todos en ayuda de la república!, por vez primera en la historia España va a tener un gobierno de obreros y campesinos, Lenin ya lo anunció con su sabiduría revolucionaria, España será el segundo país de Europa con un gobierno proletario, Agustín mete a la Engracia en el café de San Bernardo y la obliga a tomarse un café solo y una aspirina, toma, esto te mantendrá, Agustín había intentado llevarla a casa pero tuvo que dejarla por imposible, ¡abajo el fascismo!, bueno mujer, anda, tómate el café y la tableta de aspirina, Engracia está guapa y el entusiasmo le da un raro brillo a la mirada, tienes muchas ojeras, ¡déjate ahora de eso, a mí qué me importa!, Agustín se calla, hay momentos en los que a la Engracia más vale ni hablarle. Don Máximo está desorientado, no se explica cómo don Diego pudo marcharse a Valencia sin decirle nada, se conoce que tuvo que salir precipitadamente, don Máximo se acerca al Buffet Italiano, ¿qué le sirvo caballero?, coñac con sifón, ¿no ha venido don Andrés?, no señor, esta tarde no ha venido nadie, don Andrés Jiménez se fue con don Gerardo a Cáceres, también podía haberse despedido, se marcharon en el último tren que salió de la estación de las Delicias, urge traspaso por defunción acreditada sastrería Fuencarral 21 principal derecha, ¿qué dices?, nada, lo que pone aquí, caramelos matalombrices P. Catalá salvan a los niños de muchas enfermedades, el señor Asterio se aburre en la Casa del Pueblo, de repente se ha quedado todo demasiado tranquilo, la señora Lupe le lleva pan, chorizo y media botella de blanco, toma te traigo esto para que meriendes, bueno déjalo ahí, ¿qué hacen las nenas?, nada, en casa, querían salir pero no las he dejado, sí es mejor que no salgan, por la calle se iban a cansar más de la cuenta, cómprales una aguja de tern-era para cada una y dos botellas de orange, por lo menos que estén a gusto, son buenas chicas, ¡hombre, nadie dice que sean malas!, la Lupita y la Juan¡ están en la buhardilla dándose el lote con dos muchachos de la vecindad, el Cándido y el Tomasín, los dos de quince años, anda tonto, no te dé vergüenza, ¿te gusta verme las tetitas?, sí Juan¡, me gusta mucho, al Tomasín tienen que operarlo de fimosis, en su familia lo van dejando, verás ponte así, no te dé vergüenza, ¿por qué no te atreves a darme un besito en el chocho?, cuando la Lupita y la Juan¡ bajan a su casa ya ha vuelto la madre ¿dónde estabais?, nada, en el tejado viendo a la gente de la calle, ¿qué dice padre?, dice que no salgáis, que os ibais a cansar demasiado, sí, puede.
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