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San Camilo 1936 (Camilo Jose Cela) - pág.26

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La Caobita además de muy bella era muy temperamental y caprichosa, en el restau­rante Cartagena donde se oye el canto de los mejores canarios del mundo una noche armó una bronca suave porque pidió pajaritos fritos y le dijeron que no tenían, ¿y ésos?, ésos no están en venta señorita, ésos son canarios flauta, ¡pues como si son jilgueros violín, mamonazo!, ¡cobra lo que sea, que no me asustas!, ¡venga, ya me estás friendo media docena de virtuosos!, a la Caobita, que aguantaba mal que le dijesen que no, empezó a subírsele la sangre a la cabeza y el dueño del restaurante Cartagena oliéndose la que se le venía encima pidió auxilio por teléfono a Manene Chico, banderillero de Rafael el Gallo, por quien la Caobita estaba que bebía los vientos, quien se presentó en un santiamén y pudo distraerla, gracias Manene, de nada hombre para eso estamos, pero oye, ¿de no haberme encontrado qué hubieras hecho?, ¡yo qué sé!, cuando esta mujer se arranca no es fácil pararla, si me descuido me fríe la orquesta, ¡hubiera sido la ruina!, en Ventura de la Vega 17 se guarda muy buena memoria de la Caobita, fue la mujer más mujer de toda España, era como una reina, desnuda parecía una estatua de ésas de fuente, Ventura de la Vega 17 sigue siendo una casa distinguida, ahora además de banqueros y aristócratas va también algún diputado radical
o de Alcalá Zamora, éste de las casas de putas es un negocio que aguan­ta bien cierta promiscuidad, Jesualdo Villegas al menos así lo asegura, como decía Max Aub, cada hombre un voto, cada mujer un coño, si esto no es democracia que venga Dios y lo diga, hombre, ¡pero eso de andar mojando todos en el mismo plato!, amigo mío, son los tiempos que cor­ren.
I

Mírate en el espejo y no te eches a llorar, no merece demasiado le pena que te eches a llorar porque tu alma está ya más que condenada, guar-da silencio respetuosamente como si estuvieras ante un muerto de ham­bre y no pienses en el suicidio, nadie habría de creerte, tú eres un pier­nas, tú eres un piernas, tú eres un piernas..., esa es la única verdad, te falta valor para abrir la llave del gas, para tomarte un tubo entero de pastillas o para pegarte un tiro en la sien, tú eres un piernas, tú eres un piernas, tú eres un piernas pintado de disimulo con la sesera llena de ideas gregarias, de ideas redentoras, de ideas de los demás, ¿por qué no quieres reconocerlo?, tú eres un piernas, tú eres un piernas, tú eres un piernas hecho de pasta de miedo a todo lo que te rodea, no, tú no eres san Pablo que vio la luz en el camino de Damasco, tampoco eres el rey Cirilo de Inglaterra que ya sabes cómo murió, tú vives alimentado de miedos como las ratas pero no tienes el valor necesario para luchar a bocados y en la oscuridad como las ratas, ¿qué te importa que el cuerpo de Magdalena llamada Inmaculada Múgica huela a rancio si no es tuyo?, que el cuerpo de Magdalena huela a rancio no importa a nadie y menos que a nadie a ti que tienes miedo del hedor a rancio que se despide del cuerpo de Magdalena Inmaculada Múgica, te gustaría guardar en el cajón de la mesa de noche un rizo del pelo de Magdalena Inmaculada Múgica pero te falta valor para pedírselo, para robárselo, para com­prárselo, te gustaría guardar en el armario entre las camisas alguna prenda interior (usada y sin lavar) de Magdalena Inmaculada Múgica pero te falta valor para pedírsela, para robársela, para comprársela, tienes miedo de ahogarla con la almohada si te la niega que es lo más probable, o si descubre tus intenciones, vives con tu familia pero no te atreves a pedir un café entre horas, si vivieras solo te hubieras muerto ya de miedo a estar solo, los muertos no suelen tomar café, nadie les pre­gunta si quieren un café para combatir el frío del cementerio y la soledad, te gustaría ser mosca de prostíbulo, mosca testigo, viciosa mosca de sábanas holladas por el miedo del prójimo, pero temes tentar a Dios con tus humildes pretensiones, con tus abyectas y domésticas pretensiones, alrededor de los mataderos de los pueblos el bandujo de las reses muer­tas se pudre al sol mientras las insaciables moscas azules de un azul metálico y bellísimo zumban, devoran y se aman entre carcajadas estri­dentes, algunas moscas tienen la panza roja con destellos verdes o la panza verde con destellos rojos, éstas son el demonio, tú no resistes el glorioso espectáculo del asesinato de una mujer con una cuchara sopera, no, tú no eres san Pablo ni Búfalo Bill, tú eres carne de catequesis capaz de matar a cambio de una sonrisa del que manda, carne de horca capaz de ahorcar al hermano por miedo a que pueda pensarse que tienes miedo, carne de fosa común capaz de desearte ya muerto para evitar el trance de la muerte, te vas de paseo por los más oscuros y húmedos rin­cones de la noche mientras tu corazón tiembla de miedo ante la oscuri­dad, ante la humedad, el cuerpo de Magdalena Inmaculada Múgica huele a rancio pero a ti no te despierta el olor, ya estás acostumbrado, los muertos no deben nada a nadie, las deudas prescriben con la muerte y los dormidos aunque huelan a rancio (sobre todo si huelen a rancio) no deben casi nada a nadie, a lo sumo un poco de sitio en la cama para per­mitirles seguir muriendo a gusto y con lentitud, el pulso de Magdalena es recio y saludable, acompasado y casi estruendoso, pero tú no oyes el pulso de Magdalena Inmaculada Múgica que en aquellos momentos está soñando que va descalza en la procesión, por las tripas de Magdalena Inmaculada Múgica sube y baja el gluglú digestivo haciendo escalas desafiadoras (como las que hace el cornetín de la banda en los ensayos) pero tú no escuchas el gluglú del viento de Magdalena porque en aquel­los momentos estás soñando con que vuelas como un ángel por encima de las acacias y ala altura de los primeros pisos, la respiración de Magdalena le silba un poco en los bronquios, casi nada, no es extraño que no oigas el silbido de los bronquios de Magdalena Inmaculada Múgica, vuélvete de cara a la pared y aleja los malos pensamientos, no merece la pena que mates a esta mujer, no habría de resultarte difícil, matar a una mujer es fácil, incluso más fácil de lo que parece, le tapas la nariz y la boca con la mano, la sujetas fuerte, patea un poco y ya está, lo malo es si te mira a los ojos porque entonces a lo mejor la sueltas y tienes que salir huyendo y no parar jamás y seguir huyendo y huyendo toda la vida, pero ya te digo, no merece demasiado la pena que mates a esta mujer, no, no mates a esta mujer maloliente, a cambio de unos instantes deleitosos puedes labrarte la ruina, cúbrela de besos, acués­tate otra vez con ella y deja que la mate el que venga detrás, alguien la matará, descuida, tú no eres el Cid Campeador ni falta que te hace, tam-poco eres el rey Cirilo de Inglaterra que encontraba solución para todo hasta que la suerte le volvió la espalda y lo mataron sus mismos caballeros, mírate en el espejo y escápate del espejo, es como un movimiento de gimnasia sueca, mírate en el espejo, escápate del espejo, mírate en el espejo, escápate del espejo y así hasta que ya no puedas con tu alma, Magdalena Inmaculada Múgica duerme desentendida de tus cavilaciones, es su deber, se tapa hasta la cabeza con el embozo y bajo las mantas suda pegajosamente, despiadadamente, es probable que Magdalena sea una mujer odiosa pero eso no debe producirte la menor inquietud, las mujeres odiosas también tienen derecho a la vida, se puede hacer la caridad con las manos y con el corazón acariciando y amando y también se puede dar pábulo a la avaricia con las manos y con el corazón abofeteando y olvidando, refúgiate en el odio a Magdalena Inmaculada Múgica y a su olor a sebo, es probable que no te quede ninguna otra alternativa para escapar de presidio, pago sorprendente­mente trajes caballero, gabanes, muebles, objetos, antigüedades, porce­lanas, relojes, condecoraciones, vajillas, cuberterías plata, cristalerías, menudencias, Casto, 51752, es lástima que no haya chamarileros de conciencias ni de mujeres muertas, el valiente matador de reses bravas Daniel Luca de Tena ha nombrado apoderado al antiguo banderillero José Riaño Riañito, todo tiene relación con todo menos el apestoso hedor de Magdalena, no le des vueltas a la noria de la memoria, a la noria de la memoria, a la noria de la memoria, a la noria, huye, todavía puedes huir, a lo mejor mañana es ya tarde para la huida y no te queda mejor recurso que entregarte para que te aten las manos a la espalda, la mas­carilla Dorothy Gray da a sus facciones una belleza serena, hace desa­parecer las huellas de la fatiga y deja el cutis terso como el alabastro, una cosa así es la que tú necesitas para seguir viviendo, para dejar que los demás sigan viviendo, Magdalena Inmaculada Múgica, insiste, ¡Magdalena Inmaculada Múgica!, vuelve a insistir.


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