Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La familia de Pascual Duarte (Camilo Jose Cela)

La familia de Pascual Duarte (Camilo Jose Cela) - pág.51

Indice General | Volver

Página 51 de 87


Pasaban cruelmente los instantes; las palabras sonaban a voz de aparecido...
-Ya es la noche cerrada
-Ya lo vemos..
La lechuza estaría sobre el ciprés
-Fue como ésta, la noche..
-Sí
-Era ya algo más tarde..
-Sí
-El mal aire traidor andaba aún por el campo..


-Perdido en los olivos..
-Sí
El silencio con su larga campana volvió a llenar el cuarto

-¿Dónde andará aquel aire?

-¡Aquel mal aire traidor
Lola tardó algún tiempo en contestar
-No sé..
-¡Habrá llegado al mar
Atravesando criaturas..
Una leona atacada no tuviera aquel gesto que puso mi mujer. -¡Para que una se raje
como una granada! ¡Parir para que el aire se lleve lo parido, mal castigo te espere! -¡Si la vena de agua que mana gota a gota sobre el charco pudiera haber ahogado
aquel mal aire!

XI

¡Estoy hasta los huesos de tu cuerpo!

-¡Para esto te di yo dos hijos, que ni el andar de la caballería ni el mal aire en la noche supieron aguantar!

Estaba como loca, como poseída por todos los demonios, alborotada y fiera como un gato montés... Yo aguantaba callado la gran verdad.
-¡Eres como tu hermano!
...la puñalada a traición que mi mujer gozaba en asestarme...

Para nada nos vale el apretar el paso al vernos sorprendidos en el medio de la llanura por la tormenta. Nos mojamos lo mismo y nos fatigamos mucho más. Las centellas nos azaran, el ruido de los truenos nos destempla y nuestra sangre, como incomodada, nos golpea las sienes y la garganta.
-¡Ay, si tu padre Esteban viera tu poco arranque!

-¡Tu sangre que se vierte en la tierra al tocarla!

-¡Esa mujer que tienes!

¿Había de seguir? Muchas veces brilló el sol para todos; pero su luz, que ciega a los albinos, no les llega a los negros para pestañear. -¡No siga!
Mi madre no podía reprochar mi dolor, el dolor que en mi pecho dejara el hijo muerto, la criatura que en sus once meses fue talmente un lucero.
Se lo dije bien claro; todo lo claro que se puede hablar. -El fuego ha de quemarnos a los dos, madre.
-¿Qué fuego?
-Ese fuego con el que usted está jugando... Mi madre puso un gesto como extraño.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 >>>

Páginas  1-50   51-87  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados