La Gran Moral a Eudemo (Aristóteles) - pág.38
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Y añado que, en ciertos casos, la misma diferencia debe haber tratándose de dos hombres libres. Si uno ha sacado un ojo a otro, no es justo contentarse con sacar un ojo al ofensor; porque es preciso que su castigo sea mayor conforme a la regla de proporción, puesto que el ofensor fue el primero que atacó y cometió el delito. En estos dos conceptos se ha hecho culpable, y por consiguiente la proporcionalidad exige que, siendo los delitos más graves, el culpable sufra también un mal mayor que el que ha hecho.
Pero como lo justo puede entenderse en muchos sentidos, es preciso determinar de qué especie de justicia debemos ocuparnos aquí. Hay, ciertamente, se dice, relaciones de justicia entre el sirviente y el amo, y entre el hijo y el padre, y lo justo en estas relaciones parece a los que lo reconocen sinónimo de justicia civil y política, porque lo justo que estudiamos aquí es la justicia política. Ya hemos visto que la justicia civil consiste principalmente en la igualdad; los ciudadanos son como asociados que deben mirarse como semejantes en el fondo por su naturaleza, y sólo diferentes por su manera de ser. Pero se hallará que no hay relaciones de justicias posibles del hijo al padre y del esclavo al dueño, como no las hay respecto de mí mismo con mi pie, ni con mi mano, ni con ninguna otra parte de mi cuerpo. Ésta es la posición del hijo respecto de su padre, puesto que el hijo no es, en cierta manera más que una parte del padre, y sólo cuando ha adquirido el valor y conquistado el rango de un hombre, haciéndose por esta razón independiente, es cuando se hace igual del padre y su semejante, relaciones que los ciudadanos tratan siempre de establecer entre sí. Por la misma razón, y mediando relaciones casi iguales, tampoco cabe verdadera justicia del esclavo al dueño, porque aquél es una parte de su señor, y si cabe algún derecho y alguna justicia respecto de él, será la justicia de la familia, que podría llamarse justicia económica. Pero aquí no buscamos esta justicia; estudiamos únicamente la justicia política y civil, y la justicia política consiste exclusivamente en la igualdad y en la completa semejanza. Lo justo en la asociación del marido y de la mujer se aproxima mucho a la justicia política. La mujer, sin duda, es inferior al hombre, pero su relación con éste es más íntima que la del hijo y la del esclavo, y está más próxima a ser de igual condición que su marido.
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