Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > En las montañas de la locura (Howard Phillips Lovecraft)

En las montañas de la locura (Howard Phillips Lovecraft) - pág.39

Indice General | Volver

Página 39 de 110


Sobre la mesa del laboratorio, y alrededor de ella, había esparcidas otras cosas, y no tardamos en adivinar que eran los trozos, minuciosa pero extraña y torpemente diseccionados de un hombre y un perro. Callaré el nombre de aquella persona en atención a los sentimientos de sus familiares. Habían desaparecido los instrumentos de cirugía de Lake, pero sí había señales de que habían sido limpiados cuidadosamente. También se había esfumado la estufa de gasolina, aunque si encontramos un curioso revoltijo de cerillas. Enterramos los restos humanos junto a los otros diez hombres, y los restos de los perros, junto a los cadáveres de los otros treinta y cinco animales. En cuanto a las extrañas manchas de la mesa del laboratorio y el desordenado montón de libros ilustrados, violentamente manoseados, que había a su lado, nos encontrábamos demasiado aturdidos para hacer conjeturas sobre ello.
Esto era lo peor del campamento, pero había otras cosas que no causaban menor perplejidad. La desaparición de Gedney, de uno de los perros, de los ocho ejemplares biológicos indemnes, de los tres trineos y de ciertos instrumentos, libros técnicos y científicos, material de escritura, linternas con sus correspondientes pilas, provisiones y combustible, aparatos de calefacción, tiendas de repuesto, trajes de pieles y cosas semejantes, estaban más allá de cualquier hipótesis razonable; como no había explicación tampoco para los borrones de tinta hallados en ciertos pedazos de papel ni para las pruebas evidentes de que los aeroplanos y otros instrumentos mecánicos, tanto en el campamento como junto a las perforaciones, habían sido manipulados ineptamente. Los perros parecían no poder soportar la maquinaria tan extrañamente desordenada. Luego estaba también el asalto a la despensa, la desaparición de ciertos alimentos de primera necesidad, y las latas cómicamente apiladas y abiertas por los procedimientos y lugares más increíbles. La abundancia de fósforos esparcidos, intactos, rotos o gastados constituía otro enigma menor, así como dos o tres lonas de tienda y algunos abrigos de pieles que encontramos tirados en el suelo con cortes ‘hechos, al parecer, al azar, pero que posiblemente se hicieron al tratar de adaptar unas y otros a usos difíciles de imaginar. El mal trato dado a los cuerpos humanos y caninos y la demente inhumación de los ejemplares arcaicos, encajaban con aquella aparente locura destructora. Con vistas a una eventualidad como la que estamos viviendo ahora, fotografiamos cuidadosamente todas las muestras de vesánico desorden perceptibles en el campamento; utilizaremos las reproducciones para apoyar nuestros ruegos de que no parta la proyectada expedición de Starkweather-Moore.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-110  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados