Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > En la noche de los tiempos (Howard Phillips Lovecraft)

En la noche de los tiempos (Howard Phillips Lovecraft) - pág.55

Indice General | Volver

Página 55 de 65



Las huellas de mis propios zapatos en el polvo milenario me hicieron temblar. Nunca hasta ahora, si mis sueños vesánicos contenían un ápice de verdad, habían pisado pies humanos estos pavimentos inmemoriales.
Conscientemente no tenía la menor sospecha de cuál era la meta de mi descabellada carrera. Mi voluntad ofuscada y mi subconsciente eran empujados por una fuerza demoníaca, de forma que presentía vagamente que no corría al azar.
Me dirigí a una rampa y continué mi descenso hacia las profundidades, corriendo ahora vertiginosamente. En mi aturdido cerebro había empezado a latir un pulso rítmico que se propagó a mi mano derecha. Quería abrir cierta cerradura y mi mano conocía todas las complicadas vueltas y presiones necesarias para ello, Era como una moderna caja fuerte con cerradura de combinación.
Sueño o no yo había sabido esa combinación, y la sabía aún. Preferí no plantearme la cuestión de cómo era posible aprender un detalle tan fino, tan intrincado y complejo, en un sueño. Me sentía incapaz de pensar con la menor incoherencia. Porque, ¿acaso no rebasaban los límites de la razón todas estas coincidencias entre lo que veía y lo que sólo podía conocer por sueños o mitos fragmentarios?
Probablemente, incluso entonces -como ahora, en mis momentos de cordura-, estaba persuadido de que todo era un sueño, y de que la ciudad enterrada era una mera alucinación febril.
Finalmente llegué a la planta inferior y torcí a la izquierda de la rampa. Por alguna oscura razón traté de caminar con pasos silenciosos, aun cuando esto me obligaba a avanzar más despacio. En esta última planta subterránea había una zona que temía cruzar.
A medida que me acercaba me daba cuenta de la causa de mi temor. Se trataba de una de aquellas trampas antaño precintadas, pero ya sin vigilancia alguna. Caminaba de puntillas, con el corazón encogido, lo mismo que al atravesar las negras bóvedas de basalto, donde vi abierta una trampa similar.
Como en aquella ocasión también sentí una corriente de aire frío. Con toda mi alma deseaba que mi camino me llevase en otra dirección. Pero, ¿por qué, si no quería, tenía que pasar precisamente por allí?
Al llegar vi la trampa brutalmente abierta. Después comenzaron nuevamente las hileras de estanterías. Junto a ellas, en el suelo, cubiertos por una fina capa de polvo, había varios estuches esparcidos, caídos sin duda recientemente. En ese mismo instante me invadió una nueva oleada de pánico que, de momento, no me supe explicar.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 >>>

Páginas  1-50   51-65  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados