Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El ser en el umbral (Howard Phillips Lovecraft)

El ser en el umbral (Howard Phillips Lovecraft) - pág.12

Indice General | Volver

Página 12 de 29


Hacía unos dos meses que no veía a Edward y sólo sabía de él que se encontraba afuera por cuestiones de negocios. Creía que Asenath lo acompañaba, pero la gente rumoreaba que en la casa, tras las cortinas de las ventanas del primer piso, se entreveía a alguien. Se hablaba también de las compras que realizaban los criados. En el telegrama, el alguacil de Chesuncook me hablaba de un loco con la ropa totalmente destrozada que había salido del bosque, delirando y mencionando mi nombre para pedirme ayuda. Chesuncook es una zona boscosa y abrupta que rodea a Maine. Estuve todo un día traqueteando sobr¿ el lomo de impresionantes barrancos antes de llegar en coche al lugar citado por el alguacil. Encontré a Edward encerrado en una pieza de la granja que hacía las veces de cárcel; estaba mitad delirante, mitad apático. Enseguida me reconoció y me propinó un torrente de palabras cuyo sentido se me escapaba.
-¡Por amor de Dios! ¡El infierno de los shaggoths! Hay que descender de los seis mil escalones...allí está lo abominable... ¡Ia!...¡Shub-Niggurath!... La figura en el altar... el aullido de quinientos.., el encapuchado decía «Kamog, Kamog»... es el nombre secreto de Ephraim en el aquelarre... y yo estaba allí... Asenath prometió que nunca me llevaría... Un instante antes estaba encerrado bajo llave en la biblioteca.., y de pronto estaba ella allí con mi cuerpo... el más atroz de los infiernos.., el reino de las tinieblas.., el cancerbero custodia la puerta... apareció un shaggoth... vi cómo cambiaba de forma... no lo pude aguantar... la mataré si vuelve a enviarme a ese lugar... lo mataré a él... mataré lo que sea... lo haré con mis propias manos...
Más de una hora pasé tratando de tranquilizarlo. Finalmente lo conseguí. Le compré ropa en el pueblo y al día siguiente volvimos a Arkham. El furioso delirio había dado paso a un reconcentrado silencio, pero cuando pasamos por Augusta se puso a mascullar como si la simple vista de una ciudad le despertara recuerdos odiosos. Era evidente que no deseaba volver a su casa y tomando en consideración los delirios que le inspiraba su mujer -estados que atribuí a alguna experiencia hipnótica a que ella lo habría sometido- decidí que lo más conveniente sería no llevarlo a su hogar. Por lo tanto, lo albergué en mi casa por algún tiempo, conciente de los problemas que semejante decisión podría acarrearme con Asenath.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 >>>


Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados