Manchas de sangre en el suelo (Agatha Christie) - pág.3
Indice General
|
Volver
Página 3 de 9
Hablaban de ir a bañarse. El marido, cuyo nombre al parecer era Denis, deseaba alquilar un bote y remar por la costa. Había allí una cueva famosa que merecía la pena ver a cosa de una milla de distancia, según dijo. Carol deseaba verla también, pero sugirió la idea de ir andando por los acantilados y verla desde la costa. Dijo que odiaba los botes. Al fin lo acordaron así. Carol iría andando por el camino del acantilado y se reuniría con ellos en la cueva, mientras Denis y Margery cogerían una barca y remarían hasta allí.
Al oírles hablar de bañarse me entraron ganas a mí también. Era una mañana muy calurosa y no adelantaba apenas mi trabajo. Además, imaginé que la luz de la tarde daría al lugar un efecto más atrayente, de modo que recogí mis bártulos y me dirigí a una pequeña playa que había descubierto, en dirección completamente opuesta a la cueva. Tomé un delicioso baño allí y comí lengua enlatada y dos tomates, volviendo por la tarde a continuar mi apunte llena de entusiasmo y confianza.
Todo Rathole parecía dormido. Había acertado al imaginar la luz del sol por la tarde: las sombras resultaban mucho más sugerentes, Las Armas de Polharwith eran el tema principal de mi apunte. Un rayo de sol caía oblicuamente sobre la tierra ante la posada y producía un efecto curioso. Supuse que los bañistas habrían regresado felizmente ya que dos trajes de baño, uno rojo y otro azul oscuro, estaban tendidos en el balcón, secándose al sol.
Había algo que no me salía bien en una de las esquinas de mi apunte y me incliné unos instantes para arreglarlo. Cuando volví a alzar la vista, había una figura apoyada en uno de los pilares de la posada que parecía haber aparecido por arte de magia. Vestía ropas de marinero y supuse que sería un pescador. Además, llevaba una larga barba negra y, si hubiera buscado un modelo para dibujar a un malvado capitán español, no lo hubiera podido encontrar mejor. Me puse a trabajar con entusiasmo antes de que se marchara, aunque a juzgar por su actitud, parecía dispuesto a sostener el pilar por toda la eternidad.
Sin embargo, al fin se movió. Afortunadamente, yo ya había obtenido lo que deseaba. Se acercó a mí y empezamos a charlar. ¡Cómo hablaba aquel hombre!
-Rathole es un lugar muy interesante -me dijo.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
>>>
|