Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > Lingotes de oro (Agatha Christie)

 

Lingotes de oro (Agatha Christie) - pág.8

Indice General | Volver

Página 8 de 11



No obstante, sí había una pista y el propio inspector me la señaló al día siguiente.
-Este camino lo utilizan muy poco los automóviles -dijo- y en uno o dos lugares se ven claramente huellas de neumáticos. A uno de ellos le falta una pieza triangular y deja una huella inconfundible. Eso demuestra que entraron por esta entrada y aquí hay una clara huella que indica que salieron por la otra, de modo que no cabe duda de que se trata del vehículo que andamos buscando. Ahora bien, ¿por qué salieron por la entrada más lejana? A mí me parece clarísimo que el camión vino del pueblo. No hay muchas personas que tengan uno: dos o tres a lo sumo. Kelvin, el posadero de Las Tres Áncoras, tiene uno.
-¿Cuál era la profesión origimal de Kelvin? -preguntó Newman.
-Es curioso que me pregunte usted eso, Mr. New-man. En su juventud Kelvin fue buzo profesional.
Newman y yo nos miramos significativamente. Las piezas del rompecabezas parecían empezar a encajar.
-¿No reconoció a Kelvin en uno de los hombres de la playa? -preguntó el inspector.
Newman negó con la cabeza.
-Temo no poder ayudarle en eso -dijo pesaroso-. La verdad es que no tuve tiempo de ver nada.
El inspector, muy amablemente, me permitió acompañarlo a Las Tres Ancoras. El garaje se hallaba en una calle lateral. Sus grandes puertas estaban cerradas, pero al subir por la callejuela lateral encontrarnos una pequeña puerta que daba acceso al interior del mismo y que estaba abierta. Un breve examen de los neumáticos fue suficiente para el inspector.
-Lo hemos pillado, diantre -exclamó-. Aquí está la marca, tan clara como el día, en la rueda posterior izquierda. Ahora, Mr. Kelvin, veremos de qué le sirve su inteligencia para salir de ésta.
Raymond West hizo un alto en su relato.


-Bueno -dijo la joven Joyce-. Hasta ahora no veo dónde está el problema, a menos que nunca encontrasen el oro.
-Nunca lo encontraron, desde luego -repitió Raymond-, y tampoco pudieron acusar a Kelvin. Supongo que era demasiado listo para ellos, pero no veo cómo se las arregló. Fue detenido por la prueba del neumático, pero surgió una dificultad extraordinaria. Al otro lado de las grandes puertas del garaje había una casita que en verano alquilaba una artista.
-¿Oh, esas artistas! -exclamó Joyce riendo.
-Como tú dices: ¡Oh, esas artistas! Ésta en particular había estado enferma algunas semanas y por este motivo tenía dos enfermeras que la atendían.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 >>>




Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados