Trayectoria de Boomerang (Agatha Christie) - pág.133
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Lady Frances Derwent guiaba su coche y a su lado iba su chófer. Se equivocó al tomar una curva, y tomó una senda que conducía a una cantera. El coche se estrelló al caerse desde lo alto del borde y, como es natural, lady Frances y su chófer resultaron muertos.
Hubo una pausa y Bobby dijo:
-Es posible que no ocurra así. A veces fracasan los mejores planes. Por ejemplo, lo mismo le sucedió a usted en Gales, en uno de los planes que se llevaron a la práctica.
-Su tolerancia a la morfina fue realmente muy notable. Y desde nuestro punto de vista, también muy de lamentar -dijo Nicholson-. Pero no tenga usted ningún cuidado por mí esta vez. Cuando los descubran, tanto usted como lady Frances estarán bien muertos.
Bobby se estremeció a su pesar. Pudo descubrir una extraña nota en la voz de Nicholson. Parecía un artista que examinara su obra maestra.
«Ese hombre se divierte -pensó Bobby-. Sin duda alguna.»
No estaba dispuesto a dar a Nicholson ningún motivo de diversión, y así dijo, con fingida indiferencia:
-Está usted cometiendo un grave error por lo que se refiere a lady Frances.
-Sí -dijo Frankie-, en la astuta carta que usted falsificó, me recomendaba no decírselo a nadie. Pero hice una excepción. Se lo comuniqué a Roger Bassington-ffrench. Y él estaba enterado de todo con respecto a usted. De modo que si nos sucede algo, sabrá quién ha sido su autor. Mejor sería que nos dejara cuanto antes.
Nicholson guardó un momento de silencio y, al fin, dijo:
-¡Bah! Una fanfarronada.
Y se volvió hacia la puerta.
-¿Y qué me dice de su esposa, cerdo? -exclamó Bobby-. ¿La ha asesinado también?
-Moira vive aún -dijo Nicholson-, aunque ignoro cuánto tiempo vivirá. Depende de cómo se presenten las circunstancias. Au revoir -dijo, haciendo una burlona reverencia-. Tardaré un par de horas en hacer los preparativos necesarios. Ustedes, mientras tanto, podrán distraerse hablando de su situación. No los amordazaré si no es necesario, ¿comprenden? En cuanto oiga un grito pidiendo socorro, volveré para obligarles a guardar silencio.
Salió, cerrando la puerta a su espalda.
-No es verdad -dijo Bobby-. No puede ser cierto. Estas cosas no ocurren.
Pero no dejaba de decirse que iban a ocurrir, tanto con respecto a él como a Frankie.
-En los libros siempre se produce la salvación de las víctimas una hora antes del momento final -dijo Frankie, tratando de mostrarse animosa.
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