Trayectoria de Boomerang (Agatha Christie) - pág.122
Indice General
|
Volver
Página 122 de 159
Bobby creía a pies juntillas todo cuanto Moira les había dicho y estaba persuadido de que sus temores no eran imaginarios, sino perfectamente justificados.
Nicholson quería librarse de su mujer y, en varias ocasiones habían fracasado sus tentativas. Y Moira, al comunicar sus temores a otras personas, le obligó a actuar rápidamente.
Bobby creyó que, en efecto, el doctor había conseguido realizar sus propósitos. Y sin duda se dijo que, aun cuando aquellas dos personas extrañas pudieron oír las palabras de su mujer, no tenían en cambio ninguna prueba. Y probablemente se figuraba que sólo habría de temer a Frankie. Quizá sospechó de ella desde el primer momento, como parecían indicar sus preguntas acerca del fingido accidente. En cambio, no debía de sospechar del chófer de lady Frances.
Sí, Nicholson actuaría. El cadáver de Moira sería encontrado quizá muy lejos de Staverley y tal vez fuese arrastrado por el mar o encontrado al pie de un acantilado. Y la muerte parecería haber sido causada por un accidente. Nicholson se había especializado en ello.
A pesar de todo, eso requería tiempo, aun cuando no mucho. Nicholson quizá se vio obligado a obrar antes de lo que se proponía. Y era razonable suponer que, por lo menos, habrían de transcurrir veinticuatro horas antes de que pudiese realizar un plan.
Antes de que hubiese transcurrido ese espacio de tiempo, Bobby encontraría a Moira, en el supuesto de que estuviera en la Granja.
Después de dejar a Frankie en Brook Street, se dispuso a actuar. Creyó oportuno no acercarse al garaje, por si acaso lo vigilaban. Creyó que nadie sospecharía de él bajo su disfraz de Hawkins, pero también se disponía a cambiar de personalidad.
Aquella tarde, un joven con bigote y vestido con un traje barato, de color azul oscuro, llegó a la activa población de Ambledever. Se alojó en un hotel cerca de la estación y dijo llamarse George Parker. Después de dejar su maleta, salió a pie y empezó a negociar el alquiler de una motocicleta.
A las diez de la noche, un motociclista, con gorra y gafas, atravesó el pueblo de Staverley y fue a detenerse en un lugar desierto del camino, cerca de la Granja. Ocultó la motocicleta al amparo de unos arbustos y pudo notar que el camino estaba desierto. Se acercó luego a la puertecilla que ya conocía y también la encontró entornada. Se metió dentro y llevó la mano al bolsillo de la chaqueta, donde llevaba su revólver de reglamento totalmente cargado, cuyo contacto le tranquilizó.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-159
|