Trayectoria de Boomerang (Agatha Christie) - pág.111
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Su guía abrió la puerta, y Frankie penetró en una salita elegantemente amueblada y muy alegre por las flores y las cretonas que la adornaban. Recobró el ánimo, y después de murmurar unas palabras, la enfermera se retiró.
Transcurrieron cinco minutos y luego se abrió la puerta, para dar paso al doctor Nicholson.
Frankie no pudo contener un leve sobresalto nervioso, pero lo disimuló con una sonrisa y estrechó la mano del médico.
-Buenos días -dijo.
-Buenos días, lady Frances. Espero que no viene usted a comunicarme malas noticias acerca de la señora Bassington-ffrench.
-Al salir, la dejé dormida -contestó la joven.
-¡Pobre señora! Supongo que su médico estará cuidándola.
-¡Oh, sí! Pero me parece que está usted muy ocupado, doctor, y no quiero hacerle perder tiempo. He venido a ver a su esposa.
-¿A Moira? Es usted muy amable.
Frankie tuvo la impresión de que se endurecía la mirada de aquel hombre tras los cristales de sus gafas.
-Sí -repitió-, ha sido usted muy amable.
-Si no se ha levantado aún, la esperaré -dijo Frankie, sonriendo.
-¡Oh! Ya se ha levantado -contestó el doctor.
-Bien. He venido a persuadirla de que me haga una visita. Me lo había prometido -añadió, sonriendo.
-Es usted muy bondadosa, lady Frances. Estoy seguro de que Moira lo habría pasado bien con usted.
-¿Lo habría pasado bien? -preguntó Frankie.
El doctor sonrió, mostrando sus blancos dientes.
-Por desgracia, mi esposa se ha marchado esta mañana.
-¿A dónde? -preguntó Frankie, asombrada.
-¡Oh! A cambiar de ambiente. Ya sabe usted cómo son las mujeres, lady Frances. Éste es un lugar bastante triste, y, a veces, Moira siente la necesidad de distraerse un poco.
-¿Y no sabe usted adonde ha ido? -preguntó la visitante.
-Supongo que a Londres. De tiendas y para asistir a algún teatro. En fin, lo corriente.
Frankie tuvo la impresión de que la sonrisa de aquel hombre era muy desagradable.
-También iré hoy a Londres -dijo-. ¿Quiere usted darme sus señas?
-Suele alojarse en el «Savoy» -dijo el doctor Nicholson-. En todo caso, dentro de uno o dos días tendré noticias suyas. No es muy aficionada a escribir, y por otra parte, yo soy un creyente acerca de la libertad que debe existir entre marido y mujer. Sin embargo, creo muy probable que la encuentre en el «Savoy».
Sostenía la puerta abierta y Frankie no tuvo más remedio que estrecharle la mano y salir.
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