Trayectoria de Boomerang (Agatha Christie) - pág.81
Indice General
|
Volver
Página 81 de 159
-Perdóneme que la moleste, señora Rivington -dijo Bobby-, pero el asunto tiene alguna urgencia y hemos deseado evitar la demora inevitable de las cartas.
El hecho de que un procurador tuviera el deseo de evitar la demora de las cartas parecía tan imposible que por un momento Bobby se preguntó lleno de ansiedad si la señora Rivington se daría cuenta de aquel detalle monstruoso.
Pero la señora Rivington era sin duda una mujer de «hermosa cabeza, pero sin seso», que aceptaba las cosas tal como se presentaban.
-¡Oh, siéntese! -exclamó-. Acabo de recibir de su oficina el aviso de que venía usted a visitarnos.
Bobby mentalmente aplaudió a Frankie por aquella brillante treta. Tomó asiento y procuró adoptar el aspecto propio de un hombre de leyes.
-Se trata de nuestro cliente, el señor Alan Castairs -dijo.
-¿De veras?
-Tal vez le ha comunicado a usted que nosotros actuamos en su obsequio.
-Me parece que sí -dijo la señora Rivington, abriendo en extremo sus ojos azules. Sin duda era una mujer que se dejaba sugestionar-. Pero, en cambio, estoy enterada con respecto a usted. Defendieron a Dolly Maltravers, ¿verdad? Cuando pegó un tiro a aquel terrible modista. Supongo que conoce usted todos sus detalles.
Lo miró luego, sin disimular la curiosidad. A Bobby le dio la impresión de que aquella señora iba a ser una víctima fácil.
-Conocemos muchos detalles que nunca se mencionan en los tribunales -dijo sonriendo.
-Ya lo imagino -contestó la señora Rivington con alguna envidia-: Dígame, ¿es cierto que esa mujer vestía como se dijo?,
-Esa historia fue refutada ante el tribunal -contestó Bobby, en tono solemne, al mismo tiempo que hacía un leve guiño.
-¡Ah, ya comprendo! -exclamó, entusiasmada, la señora Rivington.
-Con respecto al señor Carstairs -añadió Bobby, dándose cuenta de que había establecido ya cordiales relaciones y podía seguir adelante con su misión-, salió repentinamente de Inglaterra, como tal vez sabe usted.
La señora Rivington meneó la cabeza.
-¿Se ha marchado de Inglaterra? No lo sabía. Hace ya bastante tiempo que no lo vemos.
-¿Le comunicó a usted cuánto tiempo esperaba pasar aquí?
-Dijo que quizá permanecía una o dos semanas, aunque también era posible que pasara seis meses o un año.
-¿Y dónde se aloja?
-En el «Savoy».
-¿Y cuándo lo vio usted por última vez?
-¡Oh!, hace tres semanas o un mes. No puedo recordarlo.
-¿Y lo llevó usted un día a Staverley?
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
72
73
74
75
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
86
87
88
89
90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
100
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-159
|