Trayectoria de Boomerang (Agatha Christie) - pág.80
Indice General
|
Volver
Página 80 de 159
-De ningún modo. Son los procuradores de mi padre.
-Y suponte que ellos me persiguen por falsedad.
-No hay cuidado. Entre ellos no hay ningún joven Spragge. El único que aún vive, tiene más de cien años y hace lo que yo quiero. Si las cosas toman un mal camino, yo las arreglaré. Ese hombre es un snob y muy aficionado a los lores y a los duques, aunque le den poco dinero.
-¿Y en cuanto al traje? ¿Habré de telefonear a Badger para que me traiga alguna ropa?
-No quiero insultar a la que ahora llevas, Bobby -dijo-, ni tampoco echarte en cara la pobreza o algo por el estilo, ¿crees que tu ropa servirá? Me parece que sería mejor hacer un registro en el ropero de mi padre. Sus trajes no te sentarán demasiado mal.
Un cuarto de hora después, Bobby, vestido con una chaqueta de mañana y pantalones a rayas, de excelente corte y que le sentaban bastante bien, se examinaba a sí mismo en el espejo de cuerpo entero de lord Marchington.
-Tu padre viste de un modo estupendo -dijo-. Y ahora, gracias al buen traje que llevo, me siento más confiado.
-Me parece que habrás de conservar tu bigote -le dijo Frankie.
-Claro está. Es una obra de arte que no puede ser repetida con prisas.
-Pues, consérvalo, a pesar de que los hombres de leyes suelen llevarlo afeitado.
-Siempre es mejor que una barba -replicó Bobby-. Y ahora oye, Frankie, ¿crees que tu padre podrá prestarme un sombrero?
CAPÍTULO XVII
LOS CHISMES DE LA SEÑORA RIVINGTON
Cuando Bobby se disponía a cruzar la puerta, observó:
-¿Y si da la casualidad de que ese señor M. R. Rivington, de Oslow Square, es un procurador? La situación sería cómica, ¿eh?
-Quizá valdría más que pruebes primero al otro. Creo que es coronel -dijo Frankie-. Con toda seguridad que no sabrá una palabra de procuradores.
En vista de eso, Bobby tomó un taxi que lo llevó a Tile Street. El coronel Rivington había salido. La señora Rivington, sin embargo, estaba en casa. Bobby entregó su tarjeta a la elegante doncella, añadiendo que lo llevaba allí una misión urgente.
La tarjeta y el traje de lord Marchington produjeron el efecto deseado en la doncella. Ni por un momento sospechó que Bobby hubiese ido a vender miniaturas o fuese un agente de seguros. Lo introdujo en una sala muy bien amueblada y lujosa y a los pocos instantes entró en ella la señora Rivington, que vestía muy bien un traje muy caro y que además iba perfectamente maquillada.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
72
73
74
75
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
86
87
88
89
90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
100
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-159
|