Trayectoria de Boomerang (Agatha Christie) - pág.35
Indice General
|
Volver
Página 35 de 159
-No sé cómo habría podido hacerlo -replicó Bobby-. Sólo es posible situarse en un lugar determinado para ver el punto en que nos hallábamos. A un lado y a otro, la forma especial del acantilado impediría la menor observación. Así, pues, sólo existe aquel punto preciso y en cuanto llegó Bassington-ffrench lo oí en seguida. Los pasos se perciben muy bien desde abajo. Quizás estuviera a corta distancia, pero puedo jurar que no miró hasta el momento en que yo lo oí.
-De modo que, según tú opinas, ¿él ignora en absoluto que hubieses visto el retrato?
-No me imagino de ninguna forma cómo pudo haberse enterado.
-Y, desde luego, no pudo tampoco temer que tú lo vieras en el momento de cometer el crimen, porque según dices, es absurdo. Desde luego, no te habrías callado. Por lo tanto, hay que suponer otra cosa.
-No me imagino cuál.
-Pues a algo de lo que ellos no se enteraron sino después de la información.
-No comprendo por qué dices ellos.
-¿Por qué no? En resumidas cuentas también los Cayman pueden estar comprometidos en el asunto. Quizá se trate de una banda.
-A mi me gustan mucho.
-No te alabo el gusto -contestó Frankie, distraída- El asesinato cometido por un solo individuo tiene mucho más mérito. Oye, Bobby.
-¿Qué quieres?
-¿Qué dijo Pritchard antes de morir? Ya me lo dijiste aquel día en el golf.
-Era una pregunta muy rara. «¿Por qué no le preguntan a Evans?»
-Eso es. Suponte que es eso.
-Es ridículo.
-Lo parece, pero quizá tenga mucha importancia, Bobby. Cada vez estoy más segura que es eso. No, no digo ninguna tontería. Además, tú no mencionaste este detalle a los Cayman.
-Te engañas, porque se lo comuniqué -contestó Bobby.
-¿De veras?
-Sí, se lo escribí aquella misma tarde. Desde luego, en mi carta les decía que, sin duda, se trataba de algo desprovisto de importancia.
-¿Y qué ocurrió?
-Me contestó Cayman cortésmente diciéndome que, en efecto, aquello no significaba nada, pero sin embargo, me daba las gracias por mi molestia. Me quedé verdaderamente aturrullado.
-Y dos días después recibiste la carta de aquella casa desconocida invitándote a hacer el viaje a América.
-Sí.
-Bueno, pues, me parece que no necesitas nada más. Primero probaron eso y tú no te dejaste engañar. Y luego te siguieron los pasos de cerca y aprovecharon el primer momento favorable para meter una buena dosis de morfina en tu botella de cerveza.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-159
|