Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > Miss Marple y trece problemas (Agatha Christie)

 

Miss Marple y trece problemas (Agatha Christie) - pág.19

Indice General | Volver

Página 19 de 157


Pero entonces no teníamos estos conocimientos y por tanto llevamos el cuerpo de Richard Haydon a su dormitorio de la casa cuadrada de granito y enviamos al mayordomo para que fuese a buscar a la policía en su bicicleta: un paseo de unas doce millas.
Fue entonces cuando Elliot Haydon me llevó aparte.
-Escuche -me dijo-. Voy a volver al bosque. Hay que encontrar el arma.
Si es que la hubo -dije en tono dubitativo.
Cogiéndome por un brazo, me sacudió con fuerza.
-Se le han metido todas esas ideas supersticiosas en la cabeza. Usted cree que esta muerte ha sido sobrenatural. Pues yo voy a volver al bosquecillo para averiguarlo.
Me mostré extrañamente contrario a que hiciera esto. Hice lo posible por disuadirlo, pero sin resultado. Sólo imaginar aquel círculo de árboles se me ponía la piel de gallina y sentí el fuerte presentimiento de otro desastre, pero Elliot estaba decidido. Creo que también estaba asustado, aunque no quería admitirlo. Se marchó dispuesto a dar con la solución del misterio.
Fue una noche horrible, nadie pudo conciliar el sueño, ni intentarlo siquiera. La policía, cuando llegó, se mostró del todo incrédula ante lo ocurrido. Manifestaron el deseo de interrogar a miss Ashley, pero tuvieron que desistir puesto que el doctor Symonds se opuso con vehemencia. Miss Ashley había vuelto en sí después de su desmayo o trance y le había dado un sedante para dormir, por lo que no debía ser molestada hasta el día siguiente.
Hasta las siete de la mañana, nadie pensó en ElIiot Haydon, cuando Symonds preguntó de pronto dónde estaba. Yo expliqué lo que Elliot había hecho y el rostro de Symonds se tomó todavía más pálido y preocupado.
-Ojalá no hubiera ido. Es una temeridad -dijo.
-¿No pensará que haya podido ocurrirle algo?
-Espero que no. Creo, padre, que será mejor que usted y yo vayamos a ver.
Sabía que no le faltaba razón, pero necesité todo mi valor y fuerza de voluntad para hacerlo. Salimos juntos y penetramos una vez más en la arboleda maldita. Le llamamos un par de veces y no respondió. Al cabo de uno instantes llegamos al claro, que se nos apareció pálido y fantasmal a la temprana luz de la mañana. Symonds se agarró a mi brazo y yo ahogué una exclamación. La noche anterior, cuando lo vimos bañado por la luz de la luna, había el cuerpo de un hombre tendido de bruces sobre la hierba.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-157  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados