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Los relojes (Agatha Christie) - pág.19

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Página 19 de 269


Yo soy... era... maestra.
Cuando mi médico me comunicó que todo cuanto probara a hacer
por salvarme la vista, cada vez más débil, resultaría en balde, me
afané por especializarme en el sistema «Braille» y en diversas
técnicas más proyectadas para ayudar a los ciegos. Actualmente
trabajo en el «Aaronberg Institute», que acoge a los niños ciegos o
con taras de otra índole.
- Gracias por su información. Pasemos a examinar los
acontecimientos de esta tarde. ¿Esperaba usted alguna visita hoy?
- No.
- Le leeré una descripción del hombre muerto. Quizá le sugiera la
imagen de alguna persona conocida. Altura: 1,73 a 1,75; edad: 60
años, aproximadamente; cabellos: oscuros tirando a grises; ojos
castaños, rostro completamente afeitado, de rasgos regulares,
mandíbula firme... Bien constituido, sin exceso de grasas. Traje gris
oscuro, manos perfectamente conservadas. Podría ser un
empleado de banca, un contable, un abogado o un individuo que
ejerciera una profesión liberal, de un tipo u otro. ¿Puede usted
localizar con los datos anteriores a un hombre por el estilo entre sus
amistades?
Millicent Pebmarsh reflexionó detenidamente antes de contestar.
- Es difícil pronunciarse en un sentido u otro. Por supuesto, esa
descripción fija unos límites muy amplios. Se adaptaría a un sinfín
de personas. Tal vez haya visto a ese hombre en alguna ocasión,
pero jamás podría estar segura de ello.
- ¿No ha recibido usted últimamente ninguna carta, anunciándole
una visita?
- Con toda certeza que no.
- Perfectamente. Usted telefoneó al «Cavendish Secretarial
Bureau» solicitando los servicios de una taquígrafa y...
Millicent Pebmarsh interrumpió al inspector.
- Perdone. Yo no hice nada de eso.
- ¿Que usted no telefoneó al «Cavendish Secretarial Bureau» para
pedir...?
Hardcastle escrutó atentamente la faz de la señorita Pebmarsh.
- No hay teléfono en la casa.
- Al final de la calle hay una cabina de servicio público - se
apresuró a puntualizar el inspector Hardcastle.
- Sí, ya lo sé. Mire.


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