Las manzanas (Agatha Christie) - pág.135
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En aquella época, no. En su momento, no concedí a ciertos detalles la importancia adecuada. Todo marchaba bien... Lo de la señorita Olga consiguiendo hacerse con el dinero era un asunto aparte... Creí que no tenía por qué inmiscuirme...
-Y ahora piensa usted de otra manera.
-Todo se debe a ese repugnante crimen. Pienso en la chiquilla que murió ahogada en un cubo lleno de agua, en la que flotaban unas manzanas. Ella había hablado de un crimen, de haber visto cómo lo cometían o de estar enterada de muchos datos a él relativos... Pensé en la posibilidad de que Olga hubiese asesinado a su señora, al enterarse de que iba a convertirse en heredera de su dinero. Posteriormente, pudo ser que se asustara al observar los manejos de los abogados y la posible intervención de la policía, decidiendo emprender la huida. Comprendí que debía confiarme a alguien después... ¿A quién? A usted, una mujer que cuenta, indudablemente, con buenas amistades en las secciones policíacas y de justicia. Usted podría explicar a sus amigos que yo sólo me dedicaba a quitar el polvo de un estante y que el papel se encontraba allí, dentro de un libro, donde lo dejé. Yo no me lo llevé...
-Pero eso fue lo que usted vio en aquella ocasión, ¿no? Usted vio cómo la señora Llewellyn-Smythe escribía un codicilo para su testamento. Usted le vio estampar su nombre al pie... Usted misma, en compañía de Jim, firmó. ¿Fue así o no?
-Así fue, en efecto.
-Pues si usted vio a la señora Llewellyn-Smythe escribir su nombre no se puede hablar de que la firma fuese falsa, ¿verdad? Dice que la vio firmar personalmente...
-La vi firmar y ésta es la pura verdad. También estaba presente Jim... Lo malo es que Jim no se encuentra en este país. Se fue a Australia. Marchó allí hace cosa de un año y desconozco su actual paradero.
-Y usted desea que yo haga algo... ¿Qué?
-Yo quisiera que me dijese si hay algo ahí que yo debiera decir ahora. He de notificarle que nadie me ha hecho la menor pregunta. Nadie me ha preguntado si yo sabía algo acerca del testamento.
-Usted se apellida Leaman. ¿Cuál es su nombre de pila?
-Harriet.
-Harriet Leaman. ¿Y cómo se apellidaba Jim?
-¿Cuál era su apellido? ¡Ah! Jenkins. Cierto: James Jenkins. Le quedaría muy reconocida si usted me ayudase, ya que ando algo preocupada.
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