Las manzanas (Agatha Christie) - pág.128
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Usted ya me entiende. Usted ya tiene algunos años. Usted está al tanto de la perversión que hoy impera en el mundo.
-¡Ay! -exclamó Poirot-. ¡Cuánta razón tiene usted! Lo sé perfectamente. Si Joyce vio a alguien cometiendo un crimen...
-¿Quién ha dicho que vio tal cosa? -inquirió la señora Goodbody.
-Ella.
-Ése no es motivo suficientemente poderoso para creerle. Siempre había sido un poco embustera -la mujer escrutó atentamente el rostro de Poirot-. Usted no le creería, ¿eh?
-Pues sí -respondió Poirot-. Sí, creo que fue sincera. Son demasiadas ya las personas que me han referido ese hecho, para que no considere la idea.
-¡Qué raras cosas se cuecen en el seno de las familias! -manifestó la señora Goodbody-. Fíjese, por ejemplo, en los Reynolds... Empecemos por el padre... Anda metido en la compra-venta de fincas rústicas y urbanas. Nunca ganó mucho dinero. Yo creo que no se desenvolverá con desahogo jamás. La señora Reynolds, la esposa de nuestro hombre, siempre se halla preocupada, todo lo encaja a disgusto. Ninguno de los chicos se parece a sus padres. Ann es una chica en posesión de un cerebro despierto. Los libros se le dan bien. Irá a parar a una institución de enseñanza superior, indudablemente, y llegará a ser, andando el tiempo, una profesora excelente. He de subrayar que la muchacha se siente muy satisfecha de sí misma. En consecuencia, habitualmente, nadie puede aguantarla. Los chicos no llegan a mirarla dos veces.
-Tenemos después a Joyce... No era tan inteligente como su hermana Ann, ni como su hermano, de menos edad, Leopold. Sin embargo, aspiraba a parecerse a ellos a toda costa. Quería siempre saber más que nadie, superar las cosas que emprendían los demás, pronunciar frases que dejasen admirados a todos, que obligasen a sus amigos y amigas a concentrar la atención en su persona. Ahora, una no podía dar crédito a nada de lo que decía. Porque de cada diez palabras que pronunciaba, nueve componían una mentira completa.
-¿Y qué puede usted contarme del chico?
-¿De Leopold? No tiene más de nueve o diez años, me figuro. Es muy listo, desde luego. Posee una manifiesta habilidad manual, pero también se destaca en las tareas intelectuales, las que desarrolla con arreglo a su edad. Quiere estudiar Física... Las matemáticas se le dan perfectamente. En el colegio tiene muchos admiradores. Sí, es inteligente. Llegará a ser, me imagino, uno de esos hombres de ciencia famosos.
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