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Las manzanas (Agatha Christie) - pág.109

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Elizabeth Wnittaker se hallaba por allí. Me ayudó a recoger los fragmentos... Quisimos evitar que alguien resbalase por culpa de los trozos de cristal. Acabamos dejando éstos junto al reloj de caja que se encuentra en un rincón del hall. Yo abrigaba, naturalmente, la intención de retirarlos de aquel lugar más adelante.
La señora Drake miró inquisitivamente a Poirot.
-¿Era ése el incidente a que usted deseaba referirse?
-Sí -contestó sencillamente Poirot-. La señora Whittaker se preguntó, me parece por qué había dejado usted caer el jarrón. Ella se imaginó que lo más probable era que algo le hubiese producido en aquellos instantes un fuerte sobresalto.
-¿Un sobresalto? -Rowena Drake miró atentamente a su interlocutor, frunciendo de nuevo el ceño como si se esforzase en reflexionar-. Creo que no hubo nada que me sobresaltara. ¿A usted no se le ha escapado nunca, así, por las buenas, nada de las manos? Esta experiencia se vive frecuentemente cuando una se halla muy fatigada. Yo lo estaba en aquellos instantes. Los preparativos de la reunión, la organización de la misma... Ya se sabe. Todo marchaba bien. Fue una de esas torpes acciones inevitables cuando una se siente verdaderamente cansada.
-¿No hubo nada que la sobresaltara? ¿Está segura de ello? ¿No vio nada inesperado?
-¿Que si vi...? ¿Dónde? ¿En el vestíbulo? No, no vi nada, monsieur Poirot. El vestíbulo se hallaba desierto a causa de que todo el mundo presenciaba el «Snapdragon», con la excepción, desde luego, de la señorita Whittaker. Puedo aventurar incluso que no advertí la presencia de la señorita Wnittaker hasta el momento en que ella se me acercó para ofrecerme su ayuda.
-¿No vio usted a nadie saliendo de la biblioteca?
-Saliendo de la biblioteca... Ya sé lo que quiere usted decir. Sí, claro. Pude distinguir a alguien allí -la señora Drake hizo una larga pausa. Seguidamente, dirigió a Poirot una expresiva mirada-. Yo no vi a nadie salir de la biblioteca...A nadie en absoluto...
Poirot se rascó la barbilla, reflexivo.
La forma de hablar suscitó en su mente la sospecha de que ella no estaba diciendo la verdad. Lo más lógico era pensar que ella no era sincera... Tenía que haber visto alguien o algo... Tal vez hubiese abierto la puerta un poco... quizás hubiese entrevisto la figura de alguna persona, todavía dentro de la otra estancia...
Pero en su negativa, la señora Drake se notaba muy firme. ¿A qué venía tanta firmeza? ¿Acaso la persona que viera en el momento crítico figuraba, a su juicio, entre las que, sin ningún género de dudas no habían tenido nada que ver con el crimen cometido al otro lado de la puerta? Podía tratarse de alguien que ella apreciara, de alguien -esto era sumamente probable-, a quien Rowena deseaba proteger a toda costa.


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