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Las manzanas (Agatha Christie) - pág.33

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Le he estado observando desde una ventana.
Poirot se volvió, cerrando cuidadosamente la puerta del jardín. Prácticamente, en cada uno de sus encuentros con la señora Oliver, casuales o premeditados, surgía casi de inmediato el tema de las manzanas. Cuando no estaba comiéndose una manzana, acababa de comérsela... O bien era portadora de una cesta de manzanas. Hoy, sin embargo, no había ninguna fruta de aquéllas a la vista. Poirot hizo un gesto de aprobación. Hubiera sido, a su juicio, un detalle de mal gusto estar mordisqueando distraídamente una manzana allí, en el escenario de lo que había acabado en tragedia. Ahí era nada: la muerte repentina de una criatura de trece años de edad. No le agradaba pensar en ello, y por no gustarle pensar en ello estaba decidido precisamente a que fuese hora tras hora el tema de sus reflexiones, hasta que, por un procedimiento u otro, lograra hacer brillar la luz en la oscuridad, descubriendo claramente lo que había ido a ver allí.
-No sé por qué no ha accedido usted a quedarse en la casa de Judith Butler -manifestó la señora Oliver-. Eso era mejor que instalarse en una pensión de quinta categoría.
-Me gusta examinar las cosas a solas, en cierto modo -contestó Poirot-. Es preciso mantenerse un poco aparte, no sumergirse por completo en este ambiente. No quiero falsear mi perspectiva.
-Tendrá que sumergirse de todas maneras en este ambiente -repuso la señora Oliver-. ¿No va a verse obligado a hablar con todos o casi todos?
-Ineludiblemente -reconoció Poirot.
-¿A quién ha visto usted hasta ahora?
-Al superintendente Spence, mi buen amigo.
-¿Cómo está?
-Mucho más viejo que antes.
-Es natural -dijo la señora Oliver-. ¿Y qué otra cosa podía esperar? ¿Le ha parecido más sordo, más miope, más gordo o más delgado? Poirot reflexionó unos segundos.
-Ha perdido muchas carnes, desde luego. Utiliza gafas para leer la prensa. No creo que esté sordo... Por lo menos, no se le nota.
-¿Y qué opina sobre este asunto?
-Va usted muy deprisa, amiga mía.
-¿Y qué es lo que usted y él van a hacer exactamente?
-Yo ya he planeado mis movimientos -dijo Poirot-. Primeramente, he visto a mi amigo, consultándole algunos detalles. Le pedí que me facilitara una información que me costaría trabajo conseguir por otros medios.
-¿Van a ponerse los policías de por aquí a sus órdenes? ¿Piensa averiguar por ellos todo lo que usted desea saber?


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