Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La muerte de Lord Edgware (Agatha Christie)

La muerte de Lord Edgware (Agatha Christie) - pág.136

Indice General | Volver

Página 136 de 145


En la carta original de Charlotte Adams faltaba una hoja. Entonces comprendí que sin duda era porque se refería a alguien que no era el capitán Marsh. Tenía, pues, una nueva pieza de convicción. Cuando el capitán Marsh fue arrestado, declaró que creía haber visto en la casa de lord Edgware a Bryan Martin. Pero proviniendo de un acusado, esta declaración carecía de valor. Además, míster Martin tenía una coartada, como era de esperar. Si míster Martin había sido el asesino, le era completamente necesaria una coartada. Esa coartada la confirmó sólo una persona, miss Driver.
-¿Y eso qué importa? -dijo la muchacha secamente.
-Nada, señorita -dijo Poirot-; excepto que el mismo día en que la vi comiendo con míster Martin, usted se tomó la molestia de venir a nuestra mesa, procurando hacerme creer que su amiga, miss Adams, se interesaba de un modo especial por Ronald Marsh, en lugar de decir, como creo que es la verdad, que por quien se interesaba era por Bryan Martin.
-No es cierto -exclamó con toda firmeza el actor.
-Puede que usted no estuviese enterado -dijo Poirot-; pero creo que era verdad. Eso explica perfectamente la antipatía que ella sentía por lady Edgware. Esa antipatía existe en usted; además, es casi seguro que usted le explicó el desaire que había recibido de Jane. ¿No es verdad?
-Sí..., se lo conté... Tenía que desahogarme con alguien, y ella era...
-Muy simpática Sí; muy simpática. Pude comprobarlo personalmente. Eh bien, ¿qué ocurrió después? Ronald Marsh fue arrestado. En seguida el cerebro de usted empieza a trabajar. Si experimentaba ansiedad, ahora ya podía estar tranquilo, aunque su plan había fracasado a causa del súbito cambio de parecer de lady Edgware, decidiéndose a última hora a ir a la fiesta. Pero vino otro a constituirse en víctima, librándole de toda inquietud. Sin embargo, más tarde, en una comida, oyó usted a Donald Ross, aquel simpático pero estúpido joven, decirle algo a Hastings, que le puso de nuevo en guardia.
-¡Eso no es cierto! -gritó Martin. El sudor corría a chorros por su rostro y sus ojos miraban aterrorizados-. Le aseguro que no oí nada, que no hice nada.
Y entonces ocurrió lo más emocionante de aquella mañana:
-Tiene usted razón -dijo lentamente Poirot-. No es usted culpable y creo que ya le he castigado bastante por haberme venido a mí, Hércules Poirot, con un cuento tártaro.
Nos quedamos todos boquiabiertos.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-145  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados