Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La muerte de Lord Edgware (Agatha Christie)

La muerte de Lord Edgware (Agatha Christie) - pág.102

Indice General | Volver

Página 102 de 145


Me extrañó mucho por dos razones; una, porque aquel sujeto había abierto la puerta con llave, y la otra, porque me pareció reconocer en él a un célebre artista de cine. Estaba tan sorprendido, que quise salir de dudas, al recordar, de pronto, que llevaba la llave de la casa, llave que había perdido hacía unos tres años y que encontré después, cuando menos lo esperaba. Aquella mañana la cogí para entregársela a mi tío; pero con la discusión se me olvidó, y al cambiar de ropa para ir al teatro la metí, distraídamente, con otros objetos en un bolsillo. Después de decirle al chófer que aguardase, me dirigí hacia aquí rápidamente y abrí la puerta. El vestíbulo estaba completamente desierto. No se advertía la presencia de nadie. Durante unos instantes miré a mi alrededor. Luego me dirigí a la puerta de la biblioteca Tal vez el hombre que había visto entrar estaría hablando con mi tío. De ser así, oiría el murmullo de sus voces. Escuché atentamente, pero no oí absolutamente nada. De repente, comprendí que había cometido una verdadera locura. Sin duda, aquel individuo había entrado en otra casa, seguramente la de al lado. Hay que advertir que Regent Gate está muy mal alumbrado durante la noche. La verdad era que había obrado como un verdadero inconsciente. ¿Por qué había tenido que seguir a semejante personaje? Si por casualidad llega a salir mi tío de la biblioteca y me encuentra allí, hubiese puesto a Geraldine en un verdadero compromiso, destruyendo, además, mi única tabla de salvación. Decidí, pues, marcharme inmediatamente -hizo una corta pausa. Luego prosiguió-: Me dirigí lo más sigilosamente posible hacia la puerta, en el mismo momento en que Geraldine bajaba la escalera con las perlas en la mano. Al verme, como era natural, se asustó mucho. Salimos juntos, y una vez en la calle, le conté lo ocurrido. Volvimos a la Ópera. Llegamos en el preciso momento que levantaban el telón. Nadie sospechó que hubiésemos ido tan lejos. Era una noche muy calurosa y muchos espectadores habían salido a la calle a respirar un poco el aire fresco -Ronald se detuvo de nuevo-. Me van ustedes a decir que por qué no les conté esto antes. Y yo les respondo: ¿Es que ustedes declararían teniendo, como tenía yo, motivos para cometer un crimen, que habían estado en la casa donde se cometió ese crimen poco tiempo después de haberse cometido? Francamente, tuve miedo.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-145  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados