La muerte de Lord Edgware (Agatha Christie) - pág.37
Indice General
|
Volver
Página 37 de 145
-Sí, señor.
-¿Cuántas llaves de esa puerta hay?
-El señor tenía la suya y colgada en el vestíbulo había otra, que fue la que cogió anoche miss Geraldine. No sé si hay alguna más.
-¿Ninguna otra persona de la casa tenía llave?
-No, señor; miss Geraldine llamaba siempre.
Poirot declaró que no tenía nada más que preguntar y fuimos en busca de la secretaria.
La encontramos escribiendo en una amplia mesa de escritorio.
Miss Carroll era una activa y simpática mujer de unos cuarenta y cinco años. Su hermoso cabello comenzaba a adquirir un tono gris. Llevaba gafas, a través de las cuales brillaban, clavándose en nosotros, sus perspicaces ojos. Cuando habló, reconocí la clara voz que había oído por teléfono.
-¡Ah! ¿Es usted monsieur Poirot -dijo, después que Japp nos hubo presentado-, a quien cité en nombre del señor ayer por la mañana?
-El mismo, señorita.
Pensé que aquella mujer le había producido a Poirot una excelente impresión. En realidad, parecía la honradez personificada.
-Bueno, señor inspector. ¿Qué más puedo hacer por ustedes?
-dijo miss Carroll.
-Únicamente que nos diga usted si está completamente segura de que fue lady Edgware la que vino aquí anoche.
-Es la tercera vez que me pregunta usted lo mismo y debo confesarle que estoy segurísima. La vi con mis propios ojos.
-¿En dónde?
-En el vestíbulo. Habló con el mayordomo un minuto y luego entró en la biblioteca.
-Y usted, ¿dónde estaba?
-En el primer piso.
-¿Está usted completamente segura de que no se equivoca?
-Completamente. Distinguí muy bien su rostro.
-¿No puede usted confundirse por algún parecido?
-¡Oh, no! Jane Wilkinson es inconfundible. Era ella. Japp echó una mirada a Poirot, como diciendo: «¿Lo ve usted?»
-¿Tenía lord Edgware algún enemigo? -preguntó repentinamente Poirot.
-¡Qué tontería! -rechazó miss Carroll.
-¿A qué llama usted «tontería», señorita?
-¡A lo de enemigos! La gente de hoy no tiene enemigos. Por lo menos la gente inglesa.
-Sin embargo, han asesinado a lord Edgware.
-Ha sido su mujer -dijo miss Carroll.
-Y una mujer no es un enemigo, ¿verdad?
-No es lógico que lo sea. Jamás he oído una cosa así; por lo menos, sería impropio de nuestro ambiente.
Por lo visto, miss Carroll tenía la idea de que los crímenes sólo los cometían los borrachos y la plebe.
-¿Cuántas llaves hay de la puerta de la calle?
-Dos -dijo prontamente la secretaria-. Lord Edgware siempre llevaba una, la otra pendía de un clavo en el vestíbulo, para que si alguien salía y pensaba regresar tarde la cogiese.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-145
|