El caso del baile de la Victoria (Agatha Christie) - pág.11
Indice General
|
Volver
Página 11 de 13
Volvieron a apagarse las luces. Y una figura se dibujó en la pantalla: ¡Pierrot!
-¿Quién es? ¿Pierrot, no es eso? -preguntó Poirot con acento severo.
-Sí -gritamos todos, a la vez.
-¡Miren otra vez!
Con un rápido movimiento el actor se despojó del vestido suelto de Pierrot y en su lugar apareció, resplandeciente, ¡Arlequín!
-¡Maldito sea! ¡Maldito sea! -exclamó la voz de Davidson-. ¿Cómo lo ha adivinado?
A continuación sonó el ¡clic! de las esposas y la voz serena, oficial, de Japp, que decía:
-Le detengo, Cristóbal Davidson, por el asesinato del vizconde Cronshaw. Todo lo que pueda decir se utilizará como acusación en contra.
Un cuarto de hora después cenábamos. Poirot, con el rostro resplandeciente, se multiplicaba, hospitalario, respondía de buena gana a nuestras múltiples y continuas preguntas.
-Todo ha sido muy simple. Las circunstancias en que se halló el pompón verde sugería, al punto, que había sido arrancado del vestido de máscara del asesino. Yo alejé a Pierrette del pensamiento, ya que se necesita de una fuerza considerable para clavar un cuchillo de mesa en el pecho de un hombre, y me fijé en Pierrot. Pero éste había salido del baile dos horas antes de verificarse el crimen. De manera que si no regresó al baile para matar a lord Cronshaw pudo matarle antes de marchar. ¿Era esto posible? ¿Quién había visto a lord Cronshaw después de la hora de la cena? Sólo mistress Davidson cuyo testimonio, lo sospecho, fue falso, una mentira deliberada para explicar la desaparición del pompón, que, naturalmente, quitó de su traje de máscara para reemplazar el que su marido perdió. A Arlequín se le vio a la una y media en un palco. También ésta fue una representación. Yo pensé primero en míster Beltane como presunto culpable. Pero era imposible, dado lo complicado de su traje, que hubiera doblado los papeles de Arlequín y de Polichinela. Por otra parte, siendo míster Davidson un joven de la misma edad y estatura que la víctima, así como un actor profesional, la cosa no podía ser más simple.
»No obstante me preocupaba el médico. Porque ningún médico profesional puede dejar de darse cuenta de que existe una diferencia entre una persona que sólo hace diez minutos que ha muerto y la que lleva difunta dos horas. ¡Eh bien! ¡El doctor se había dado cuenta! Sólo que como al colocarle delante del cadáver no se le preguntó "¿cuánto hace que ha muerto?", sino que, por el contrario, se le comunicó que estaba con vida diez minutos antes, guardó silencio.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
>>>
|