Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Diez negritos (Agatha Christie)

Diez negritos (Agatha Christie) - pág.119

Indice General | Volver

Página 119 de 121


Armstrong no vio con claridad mi juego.


El diez de agosto por la mañana mataba a Rogers cuándo cortaba leña para encender el fuego, golpeándole por detrás. Rebusqué en sus bolsillos y encontré la llave del comedor, que había cerrado por la noche.
Aprovechando la emoción suscitada por el encuentro del cadáver me deslicé en el cuarto de Lombard y le sustraje el revólver. Sabía que tenía uno, pues según mis instrucciones a Morris, éste debía sugerirte que llevase un arma.
Cuando el desayuno, al llenar la taza de miss Brent, eché en ella lo que quedaba del cloral. Nos fuimos del comedor todos menos la solterona. Más tarde entré de puntillas en el comedor. Emily Brent parecía inconsciente y me fue muy fácil ponerle una inyección de cianuro. El soltar la abeja me pareció pueril, pero me divirtió. Me esforzaba lo más posible por seguir las estrofas de la canción de cuna.
Después de la muerte de miss Brent, sugerí que debíamos registrarnos y así se hizo minuciosamente. Yo había ocultado en un lugar seguro el revólver y no tenía ya ni cianuro ni cloral.
Propuse en seguida al doctor poner en práctica nuestro proyecto. Se trataba solamente de simular mi muerte. A los ojos de los demás -le dije al doctor- debía pasar por la próxima víctima, lo cual haría que el asesino se alarmase y a mi me permitiría ir y venir tranquilamente para espiar al criminal desconocido.
Esta idea entusiasmó al tonto de Armstrong y fue todo preparado. Un emplaste de barro colocado en la frente, la cortina escarlata del cuarto de baño y los ovillos de lana de miss Brent eran los accesorios para la decoración. Nos iluminaríamos con velas y el doctor no dejaría acercarse a nadie.
Todo ocurrió como esperaba. Miss Claythorne dio unos gritos de pánico al contacto con la cuerda de algas. Todos se lanzaron a la escalera y yo me aproveché para tomar la actitud de un juez asesinado.
El efecto producido sobrepasó todas mis esperanzas. Armstrong desempeñó soberbiamente su papel. Me llevaron a mi cuarto y me dejaron en la cama, no cuidándose ya más de mi persona. Cada uno tuvo miedo indecible de sus compañeros.
Había dado cita al doctor fuera de la casa a las dos de la madrugada. Le llevé a lo alto de los acantilados que hay tras la casa, al abrigo de miradas indiscretas -pues las ventanas de las habitaciones daban sobre la fachada-, y desde donde veríamos si venía alguien por nuestro lado.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-121  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados