Diez negritos (Agatha Christie) - pág.69
Indice General
|
Volver
Página 69 de 121
Si el socorro tardase, lo cual es de suponer, dado el estado del mar, debemos tomar toda clase de medidas para asegurar nuestras vidas. Yo les estaré muy agradecido si me exponen las ideas que les sugieran estas cuestiones. Entretanto, recomiendo a cada uno que esté alerta, pues hasta aquí la tarea del asesino ha sido muy fácil, dado que sus víctimas estaban confiadas. De ahora en adelante el deber nos ordena sospechar los unos de los otros. Un hombre advertido vale por dos. Les prevengo para que no se expongan a ningún riesgo y se guarden de los peligros. Es todo lo que tengo que decirles por el momento.
Lombard murmuró irónico:
-Se levanta la sesión.
10
-¿Cree que esto sea verdad? -preguntó Vera. Estaba sentada en una banqueta cerca de la ventana del salón, en compañía de Philip Lombard. Fuera, la lluvia caía a torrentes y el viento azotaba con sus ráfagas los cristales.
Lombard inclinó la cabeza antes de contestar.
-¿Me pide mi opinión acerca de si Wargrave no se equivoca cuando afirma que mister Owen es uno de nosotros?
-Sí, eso es.
-Es muy difícil responderle. En pura lógica tiene razón, pero, sin embargo...
Vera le sacó las palabras de la boca.
-Pero, sin embargo, todo esto me parece increíble.
Philip Lombard hizo una mueca.
-¡Toda esta historia es inverosímil! Pero después de la muerte del general un punto muy importante ha sido aclarado: que no se trata de accidentes ni suicidios; pero sí de crímenes. Tres asesinatos hasta ahora.
Vera se estremeció.
-Uno llega a figurarse estar viviendo una pesadilla. Continúo creyendo que tales cosas es imposible que sucedan.
-La comprendo, miss Claythorne. Nosotros soñamos. Dentro de un momento llamarán a la puerta y la sirvienta entrará para servirnos el té.
-¡Ah! ¡Si fuese cierto lo que usted dice...! -exclamó Vera.
Lombard replicó gravemente:
-¡Todos nosotros estamos mezclados en esta horrible pesadilla! Y mientras tanto es necesario que cada uno se guarde a sí mismo.
Bajando la voz, Vera preguntó a su compañero:
-Si... éste es uno de ellos... ¿quién cree usted que es, entonces?
-Por lo que veo, usted hace una excepción en lo que se refiere a nosotros dos. Yo la apruebo, pues sé perfectamente que no soy el asesino, y en cuanto a usted la creo una persona sana de espíritu. Es usted la joven más inteligente y sensata que he conocido, le doy mi palabra.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
72
73
74
75
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
86
87
88
89
90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
100
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-121
|