Diez negritos (Agatha Christie) - pág.66
Indice General
|
Volver
Página 66 de 121
El juez, Lombard, miss Vera y yo estamos a salvo de toda sospecha.
Estas palabras las había dicho con fuerza y aire triunfante, pero el juez le miró fijamente y murmuró:
-¡Ah! ¿Usted lo cree así? Debemos tener en cuenta cualquier eventualidad.
-No lo comprendo -respondió Blove, sorprendido.
Wargrave se explicó de esta forma:
-Arriba, en su habitación, la señora Rogers estaba en su cama. El sedante administrado por el doctor comienza a producir su efecto; está adormecida y sin voluntad alguna, supongamos que en este instante alguien ha llegado trayendo digamos un comprimido o una poción diciéndole: «El doctor quiere que se tome usted este medicamento.» ¿Dudan ustedes que ella no se lo hubiese tomado sin reflexionar?
Hubo un silencio. Blove movía los pies y en su frente aparecían gotas de sudor. Lombard tomó la palabra:
-No puedo aceptar esa versión. Nadie se fue del salón sino unas horas después de que mistress Rogers fue conducida a su dormitorio. En seguida acaeció la muerte fulminante de Marston.
-Alguien pudo salir -le interrumpió el juez- de su habitación más tarde...
-Pero ¡si entonces estaba Rogers en la habitación con su mujer! -observó Lombard.
-No -dijo el doctor-. Rogers bajó para quitar la mesa y arreglar el comedor. No importa quién pudo entonces introducirse en la habitación de Rogers sin verle nadie.
-Veamos -observó Emily Brent-; esa mujer estaba adormecida por efecto de la droga que usted le dio a beber.
-Sí, con toda probabilidad, pero no lo afirmaría, pues si no se le ha prescrito al paciente, jamás se sabe la reacción que produce un medicamento. Depende del temperamento del paciente el que un soporífero surta el efecto en más o menos tiempo.
-Usted nos dice lo que quiere, doctor -insinuó Lombard.
De nuevo la cara de Armstrong enrojeció de cólera. Una vez más la voz fría del magistrado detuvo las protestas del médico.
-Las recriminaciones no nos llevan a ningún resultado, sólo interesan los hechos. Cada uno reconoce voluntariamente que alguno de entre nosotros pudo subir a la habitación; cierto que esta hipótesis tiene un valor relativo, yo lo reconozco. La aparición de miss Brent o miss Vera cerca de la enferma no habría ocasionado sorpresas, mientras que si Blove, Lombard o yo nos hubiésemos presentado, nuestra visita parecería insólita, pero no habría provocado ninguna sospecha en la mujer.
-¿Adonde nos conduce todo esto? -preguntó Blove.
El juez Wargrave se acarició los labios y con gesto frío e impasible declaró:
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
72
73
74
75
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
86
87
88
89
90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
100
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-121
|