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Asesinato en Mesopotamia (Agatha Christie) - pág.141

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mejor, y, ma foi, no vi por dónde iba y tropecé. El dolor fue demasiado intenso y lancé
un grito.
- Creíamos que era otro asesinato - dijo riendo la señora Mercado.
- ¡Marie! - exclamó su marido.
Su tono era de reproche. Ella enrojeció y se mordió los labios.
La señorita Johnson se apresuró a derivar la conversación hacia el tema de las
excavaciones y los objetos interesantes que se habían descubierto aquella mañana. La
conversación, durante el almuerzo, versó en su totalidad sobre arqueología. Creo que
todos opinamos en nuestro fuero interno que aquello era lo más prudente.
Después de tomar el café nos dirigimos a la sala de estar. Luego, los hombres, a
excepción del padre Lavigny, se fueron otra vez a las excavaciones.
El religioso se llevó consigo a Poirot para enseñarle el almacén y yo les seguí. Me
estaba enterando bastante bien de todo lo referente a la expedición y experimenté una
sensación de orgullo, como si aquello me perteneciera, cuando el padre Lavigny sacó la
copa de oro y oí la exclamación de asombro que lanzó Poirot.
- ¡Qué espléndida obra de arte!
El padre Lavigny convino rápidamente en ello y empezó a señalar los puntos más
bellos de la copa, demostrando un real entusiasmo y un profundo conocimiento.
- Hoy no tiene gotas de cera - dije.
- ¿Cera? - preguntó Poirot, mirándome.
- ¿Cera? - repitió el religioso.
Expliqué mi observación.
- ¡Ah!, je comprends - dijo el padre Lavigny -. Sí, sí; cera de vela.
Aquello condujo la conversación hacia el tema del visitante nocturno. Olvidándose
de mi presencia, los dos hombres empezaron a hablar en francés. Me volví a la sala.
La señora Mercado zurcía los calcetines de su marido y la señorita Johnson leía un
libro. Era cosa extraña en ella. Por lo general, siempre parecía tener algo que hacer.
Al cabo de un rato, el padre Lavigny y Poirot salieron del almacén. El primero se
excusó diciendo que debía continuar su trabajo. Poirot tomó asiento junto a nosotras.
- Un hombre muy interesante - dijo
Luego preguntó si el padre Lavigny había tenido mucho trabajo hasta entonces.


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