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Asesinato en Mesopotamia (Agatha Christie) - pág.140

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uno en ridículo en cada comida.
Poirot sacudió la cabeza con aire pensativo.
El señor Emmott presentaba a la señora Leidner bajo un aspecto inhumano por
completo. Había que decir algo a su favor. Era cierto que en la actitud del señor Reiter
había algo que despertaba la irritación de cualquiera. Se sobresaltaba cuando ella
hablaba y hacía muchas tonterías, tales como servirle una y otra vez la mermelada,
sabiendo de antemano que a ella no le gustaba. En ocasiones sentía el deseo de
pincharle un poco yo misma.
Los hombres no comprenden de qué modo el amaneramiento afecta a los nervios
femeninos y puede hacerlos estallar.
Pensé entonces que debía decírselo al señor Poirot en otra ocasión.
Habíamos llegado a la casa y el señor Emmott invitó al detective a que se lavara en
su habitación. Hacia allí se dirigieron los dos y yo crucé rápidamente el patio y entré
en mi cuarto.
Volví a salir casi al mismo tiempo que ellos. Nos dirigíamos hacia el comedor
cuando el padre Lavigny abrió la puerta de su dormitorio y al ver a Poirot, le rogó que
pasara un momento. El señor Emmott y yo entramos juntos en el comedor. La señorita
Johnson y la señora Mercado estaban ya allí. Al cabo de unos minutos llegaron el
señor Mercado, el señor Reiter y Bill Coleman.
Nos sentamos, y mientras Mercado enviaba al criado árabe para que avisara al
padre Lavigny de que la comida estaba servida, nos dio un vuelco el corazón al oír un
grito tenue y apagado. Supongo que nuestros nervios no estaban todavía muy
tranquilos, pues dimos un salto y la señorita Johnson dijo, palideciendo:
- ¿Qué ha sido eso? ¿Qué ha ocurrido?
La señora Mercado la miró fijamente y después preguntó:
- ¿Qué le pasa? Alguien gritó fuera, en el campo.
En aquel momento entraron Poirot y el padre Lavigny.
- Creíamos que se había lastimado alguien - observó la señorita Johnson.
- Mil perdones, mademoiselle - exclamó Poirot -. La culpa ha sido mía. El padre
Lavigny me estaba enseñando unas tablillas. Me llevé una hacia la ventana para verla


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