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Asesinato en Mesopotamia (Agatha Christie) - pág.136

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Página 136 de 200



- No me importa lo que crea...o lo que deje de creer, monsieur Poirot. Ya ha oído
usted la verdad.
Poirot no se enfadó. Al contrario, pareció particularmente humilde y deprimido.
- ¿Es culpa mía que usted crea o no crea las cosas?
- Tengo un oído muy sensible. Y luego...circulan muchas historias por ahí... los
rumores flotan en el aire. Uno escucha... y llega a saber algo. Sí, hay algunas
historias...
Carey se levantó de un salto. Podía ver claramente cómo le latía una vena en la
sien. ¡Tenía un aspecto magnífico! Delgado y bronceado; con aquella mandíbula
maravillosa, sólida y cuadrada. No me extrañó que las mujeres se prendaran de aquel
hombre.
- ¿Qué historias? - preguntó con fiereza.
Poirot le miró de reojo.
- Tal vez se las supondrá. La historia de costumbre... acerca de usted y la señora
Leidner. ¡Qué mente tan vil tiene cierta gente! ¿N´est ce pas? Son como los perros. Un
perro consigue desenterrar cualquier cosa desagradable, por hondo que se la haya
enterrado.
- ¿Y cree usted esas historias?
- Deseo saber... la verdad - dijo Hércules Poirot gravemente.
- Dudo que la crea cuando la oiga. - Carey rió con brusquedad.
- Veámoslo - replicó Poirot, mirándole a los ojos.
- ¡Se la diré entonces! ¡Sabrá usted la verdad! Odiaba a Louise Leidner... ésa es la
verdad. ¡La odiaba con toda mi alma!

CAPÍTULO XXII
David Emmott, el padre Lavigny y un descubrimiento
Carey dio la vuelta repentinamente y se alejó dando largas y coléricas zancadas.
Poirot se quedó mirando cómo el otro se marchaba y al poco rato murmuró:
- Sí, ya comprendo.
Y sin volver la cabeza, con voz un poco más alta, dijo:
- No salga de ahí detrás hasta dentro de un momento, enfermera... Por si acaso
vuelve la cabeza... Ya puede hacerlo. ¿Tiene usted mi pañuelo? Muchas gracias, ha
sido usted muy amable.
No me dijo nada acerca de mi espionaje. No sé cómo llegó a enterarse de que yo
estaba escuchando, pues en ningún momento miró hacia donde me hallaba escondida.
Me alegré de que no dijera nada.


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