Asesinato en Mesopotamia (Agatha Christie) - pág.126
Indice General
|
Volver
Página 126 de 200
La señora Mercado abrió de par en par sus ojos negros, sorprendida. Parecía estar
enferma. La cara contraída y marchita. Unos círculos oscuros le rodeaban los ojos.
- Encore moi - dijo Poirot -. He venido hoy con un objeto especial.
Por un momento vi que las pestañas de ella temblaban.
- ¿Es cierto, madame, que, según me han dicho, se notaba aquí cierta tensión... un
ambiente muy violento?
- ¡Oh! ¿Quién pudo decirle tal cosa? ¿El doctor Leidner?
Sobresaltada, levantó la mirada. Y me dirigió una mirada rencorosa.
Poirot sonrió.
- Tengo mis espías particulares, madame - anunció jocosamente.-
Y prosiguió hablando, poco más o menos, en los mismos términos que empleó con la
señorita Johnson, explicando cuán necesario era que pudiera conseguir verdadero
retrato de la señora Leidner.
La señora Mercado, sin embargo, no fue tan sincera como la señorita Johnson.
Empezó a proferir alabanzas con un tono de estudiado afecto.
- ¡Pobrecita Louise! Es dificilísimo describírsela a quien no la hubiera conocido. Era
una criatura extraña, completamente diferente de los demás. Estoy convencida de que
usted también opina así, ¿verdad, enfermera? Era una mártir de los nervios y muy
dada a fantasear; pero una le soportaba cosas que a otros no les hubiera aguantado. Y
se portaba muy bien con todos nosotros, ¿verdad, enfermera? Y era tan moderna...
quiero decir que no sabía nada de arqueología y, sin embargo, tenía tanto interés en
aprender que constantemente estaba haciendo preguntas a mi marido acerca del
proceso químico para tratar los objetos metálicos, y ayudaba a la señora Johnson a
reparar cerámica. La queríamos mucho. ¡Y en todo lo que le han contado no hay nada
de verdad! Éramos como una familia bien avenida. ¿No cree usted - preguntó la señora
Mercado - que después de haber ocurrido un hecho como éste siempre se pretende
saber muchas cosas que nunca sucedieron? Ya sabe usted... tensión, aprensiones, un
sentimiento de que algo va a pasar.
En mi fuero interno estaba segura de que ni una sola de sus palabras era sincera.
Creo que la gente se inventa todo eso.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
|