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Asesinato en Mesopotamia (Agatha Christie) - pág.42

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señora Leidner secamente -. Será un magnífico técnico descifrando inscripciones, pero
es un notable perezoso. Se pasa todas las tardes durmiendo.
- Echamos de menos a Byrd - comentó el doctor Leidner -. Este hombre me parece
que es poco dado a la exactitud, aunque, como es lógico, no soy quién para juzgarlo.
Pero una o dos de sus últimas traducciones han sido sorprendentes, por no decir otra
cosa. No puedo creer, por ejemplo, que tenga razón acerca de la inscripción de aquel
ladrillo. Pero, en fin, él sabrá lo que se pesca.
Después del té, la señora Leidner preguntó si me gustaría dar un paseo hasta el río.
Pensé que tal vez temiera que su negativa a que la acompañara antes pudiera haber
herido mi susceptibilidad.
Yo quería demostrarle que no era rencorosa y me apresuré a aceptar.
El atardecer era magnífico. Seguimos una senda que pasaba entre campos de
cebada y atravesaba luego una plantación de árboles frutales en flor. Llegamos a la
orilla del Tigris. A nuestra izquierda quedaba el Tell, donde los trabajadores
salmodiaban su monótona canción. Y un poco a la derecha se veía una noria que
producía un ruido chirriante. De momento, aquel chirrido me dio dentera; mas al final
acabó por gustarme, produciendo en mí un efecto sedante. Más allá de la noria estaba
el poblado, donde vivían la mayor parte de los trabajadores.
- Es bonito, ¿verdad? - preguntó la señora Leidner.
- Resulta agradable este ambiente de paz - comenté -. Parece mentira que se pueda
estar tan lejos de todo.
- Lejos de todo - repitió ella -. Sí, aquí, por lo menos, espera una estar segura.
La miré fijamente, pero me hizo el efecto de que estaba hablando para sí, y no se
había dado cuenta de que había expresado con palabras sus pensamientos.
Iniciamos el regreso.
De pronto, la señora Leidner me cogió tan fuertemente del brazo, que casi me hizo
dar un grito.
- ¿Qué es eso, enfermera? ¿Qué está haciendo?
A poca distancia de nosotras, justamente donde la senda pasaba al lado de la casa,
había un hombre, tratando de mirar por una de las ventanas.


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