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Asesinato en Mesopotamia (Agatha Christie) - pág.24

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apuestos con que me había topado desde hacía mucho tiempo, y aun me atrevo a decir
que jamás vi otro como él. Decir que un hombre es guapo y al propio tiempo que su
cabeza parece una calavera parecer una contradicción y, sin embargo, en aquel caso
era verdad. Su cara producía el efecto de tener la piel sencillamente aplicada sobre los
huesos, aunque éstos tenían un modelado perfecto. Las vigorosas líneas de la
mandíbula, sienes y frente estaban tan fuertemente trazadas que me recordaban las
de una estatua de bronce. Y en aquella cara flaca y morena refulgían los más
brillantes y azules ojos que nunca vi. Medía unos seis pies de estatura y, según calculé,
tendría poco menos de cuarenta años.
- Enfermera, éste es el señor Carey, nuestro arquitecto - dijo el doctor Leidner.
El recién llegado murmuró algo con voz agradable, apenas audible, y tomó asiento
al lado de la señora Mercado.
- Me parece que el té está un poco frío - dijo la señora Leidner.
- No se moleste, señora Leidner - contestó él -. La culpa es mía por haber llegado
tarde. Quería acabar el plano de esas paredes.
- ¿Mermelada, señor Carey? - preguntó la señora Mercado.
El señor Reiter le acercó las tostadas.
Y entonces me acordé de lo que dijo el mayor Pennyman. "Lo explicaré mejor
diciendo que se pasaban la mantequilla de unos a otros con demasiada cortesía".
Sí; había algo extraño en todo aquello...
Demasiada ceremonia...
Hubiérase dicho que era una reunión de personas que no se conocían; pero no de
gentes que, en algunos casos, se trataban desde hacía muchos años.

CAPÍTULO VI
La primera velada

Después del té la señora Leidner me acompañó a mi habitación.
Tal vez ser preferible que describa ahora brevemente la situación de las
habitaciones que constituían la casa.
Era muy sencilla su distribución, como puede verse en el plano de la página 7.
A ambos lados del porche se abrían las puertas que conducían a las dos piezas
principales. La de la derecha correspondía al comedor, donde habíamos tomado el té.


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