El hombre que despertó (Laurence Manning) - pág.20
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palabra.
- ¡Es un joven muy arisco su hijo!
- Sí. Como todos los de su generación... Se toman la vida demasiado en serio.
- Pero, ¿no se divierten nunca?
- ¡Ah, sí! En otoño tienen la temporada de caza. Los jóvenes acosan al ciervo y
lo persiguen a pie, a veces durante varios días, para atraparlo luego. No deben
emplear sino las manos. Mi hijo es un famoso perseguidor de ciervos. Hace
ejercicio todo el año para la temporada otoñal.
- ¿Pero no hay... pasatiempos más alegres?
- Las fiestas. Pronto llegará la fiesta de las hojas de otoño. Cuando llega el
equinoccio, los jóvenes se visten de rojo, púrpura y dorado, y bailan en un
claro del bosque, elegido por su excepcional belleza de colores otoñales. Las
jóvenes compiten con sus atuendos.
- ¿Y los más jóvenes... los niños?
- Asisten a la escuela hasta que cumplen veinte años. La edad escolar es la del
trabajo arduo y el estudio. No se les permiten juegos ni pasatiempos, salvo los
ejercicios necesarios para su salud. Cuándo salen de la escuela, han merecido el
acceso a los derechos y placeres de la madurez... por eso trabajan con más
ahínco aún, para terminar la escuela cuanto antes.
Cuando salieron, Winters vio una pequeña aeronave que aterrizaba en la plaza de
la aldea. El Guardamonte dijo que era la rueda aérea y que no despegaría hasta
el anochecer.
- Nunca he estado en una de ellas - comentó Winters.
- Tú eres un trogling - exclamó el Guardamonte -. ¿Qué te parecería un vuelo
corto?
Winters se apresuró a aceptar. Se acercaron a la máquina y Winters la observó
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