El hombre que despertó (Laurence Manning) - pág.8
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vernos. ¡Adiós, hijo mío! ¡Adiós!
Y así, la desaparición de Norman Winters pasó a formar parte de la crónica
local. La agencia de detectives presentó su informe definitivo y recibió con
pesar el último pago. Vincent Winters se casó un año después y se estableció en
la residencia de su padre. Carstairs envejeció pronto, y le fueron asignados
jóvenes y vigorosos ayudantes para ejecutar los trabajos. Años más tarde, pidió
una entrevista con Vincent para solicitarle el favor de ser enterrado en la
finca, a su muerte, al pie de un montículo donde crecía un abeto y una mata de
rododendros. Vincent se echó a reír ante esta idea y le respondió que aún
viviría muchos años; pero el viejo jardinero murió menos de un año después y
Vincent hizo cavar una fosa más profunda de lo que se solía. Mientras los
obreros trabajaban, lanzó frecuentes ojeadas, procurando disimular. Pero no vio
sino tierra y piedras. Ordenó que erigieran allí mismo una pesada lápida de
hormigón armado.
- Si quieres saber mi opinión, todo esto es muy extraño - comentaba el viejo
mayordomo Dibbs con el ama de llaves -. Como si el señor Vincent quisiera que la
lápida de Carstairs durase mil años. ¡Las letras tienen quince centímetros de
profundidad!
Cuando le llegó su hora, Vincent Winters murió también y se le enterró al lado
del jardinero, tal como había pedido insistentemente. En toda la Tierra, nadie
se acordaba ya de Norman Winters.
2 - Despertar en... ¿qué año?
Era de noche, y grandes cortinas de llamas azules iluminaban el cielo con un
resplandor espectral. De súbito le envolvió un fogonazo cegador... sintió mil
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