El hombre que despertó (Laurence Manning) - pág.5
Indice General
|
Volver
Página 5 de 46
Pero es mi deber entregarle a la policía - miró con dureza al viejo servidor.
El hombre pareció muy sorprendido y abrió la boca como para hablar, pero volvió
a cerrarla con obstinación verdaderamente británica. No habló hasta que Vincent
se volvió y descolgó el teléfono.
- No lo haga, señor Vincent.
Vincent se volvió en su asiento para mirarlo, con el receptor en la mano.
- No puedo enseñarle el sitio donde estaba cavando, porque el señor Winters me
ordenó que no se lo dijera a nadie.
- ¡No pensará que me voy a creer eso!
- Entonces, ¿insiste?
- ¡Absolutamente!
- No tengo otra alternativa. Me ordenó que le dijera a usted estas palabras, en
caso de absoluta necesidad: «El metabolismo, de Steubenaur».
- ¡Diantre! ¿Qué significa eso?
- No fui informado, señor.
- ¿Es decir, que mi padre le dio esas instrucciones, por si recaían sobre usted
sospechas en cuanto a... ¡ejem!... una intervención de usted en su desaparición?
El jardinero asintió en silencio.
- ¡Hum! Lo que ha dicho parece el título de un libro...
Vincent fue a la biblioteca y consultó el bien ordenado catálogo. Allí estaba el
libro, un viejo volumen encuadernado en piel de color castaño; correspondía a la
sección de biología. Mientras Vincent lo abría con curiosidad, cayó al suelo un
sobre. Lo recogió precipitadamente y descubrió que venía dirigido a él mismo. La
letra era de su padre. Lo abrió con dedos temblorosos, impaciente, ya
continuación leyó:
Querido hijo mío: Tal vez sería mejor que no leyeras esto. Pero se trata de una
precaución necesaria. Si quedase algo al azar, Carstairs podría ser relacionado
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
>>>
|