El milagro más grande del mundo (Og Mandino) - pág.46
Indice General
|
Volver
Página 46 de 92
El señor Bettenhausen se olvidó por completo de que estaba en una carrera y que había gastado una fortuna y muchos meses de preparación para ganarla. Ese acto era, para Simon, lo que constituía el amor.
Simon tenía otro favorito dentro del mundo de, las carreras de automóviles, Stirling Moss. Después de citar el axioma de Thoreau que dice que los hombres nacen para triunfar, no para perder, el viejo imitaría con precisión el acento británico de Moss para subrayar que el hombre puede alcanzar cualquier meta si está deseoso de pagar por ello. Repetiría la frase celebre de Moss:
"Se me enseñó que cualquier cosa puede alcanzarse si se esta preparado para entregarse, para sacrificarse a fin de lograrlo, Sea lo que sea que quiera llevar a cabo, puede hacerlo, si se desea lo suficiente... y yo realmente lo creo. Creo que si yo quisiera correr un kilómetro en cuatro minutos, lo haría. Tendría que dejar a un lado todo lo demás en la vida, pero podría correr un kilómetro en cuatro minutos. Creo que si un hombre quisiera caminar sobre el agua y estuviera preparado para hacer a un lado todo lo demás, lo haría".
Y, por supuesto, Simon decía que la mayoría de los hombres renuncian demasiado pronto.
Señor Og, en Sonoma, California, existe una maravillosa escuela de manejo para aspirantes a corredores de carreras o cualquiera que realmente desee aprender el arte de manejar. Se llama escuela Bob Bondurant, creo. Sus instructores dicen que la mayoría de los conductores de esta nación abandonan demasiado pronto sus autos cuando ven que están a punto de chocar. Cuando se presenta la colisión dejan de tratar de salvar tanto al auto como a su persona mediante el viraje o la frenada adecuada, cuando podría hacerse mucho en el momento del impacto para disminuir la gravedad del choque. Se dan por vencidos... y pagan por ello. Lo mismo ocurre con la mayoría de los seres humanos... en la mayor parte de sus actividades cotidianas.
Entonces se levantaría, mirándome ceñudamente, extendiendo dos dedos en forma de V, para decirme lo que consideraba que Winston Churchill había proclamado como el secreto más grande para triunfar y que sólo contenía siete palabras.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-92
|