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El milagro más grande del mundo (Og Mandino) - pág.6

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Entonces regresó a mi lado y asintió. Obedecí su silenciosa orden casi hipnóticamente y di la vuelta a la llave. La barra crujió al subir. Entonces el viejo se paró debajo y asió firmemente el frío metal justo cuando empezaba a descender.

No estoy muy seguro de lo que pasó durante los siguientes minutos, aun cuando lo he pensado con frecuencia. Posiblemente el desayuno ligero y apresurado y el largo recorrido empiezan a hacer de las suyas. Me sentí marcado y la visión parecía nublárseme... como si alguien me untara vaselina en los lentes. Todo parecía estar difuso. Un extraño temblor sacudió mi cuerpo mientras trataba de aclarar la aparición.

Entre la nieve que caía pude ver la cruz de madera en su pecho y probablemente eso haya sido lo que produjo la ilusión... cabello largo, barba, los brazos extendidos en un ángulo de cuarenta y cinco grados sobre la cabeza... la barra... la barra vertical... el Patíbulo llevado por el hombre condenado, en el camino hacia el Gólgota para su crucifixión.

Su voz, ahora con un tono de urgencia, terminó con mi ensueño.

Rápido. ¡Entre! ¡Entre!

Me metí en el auto, cambié a primera, presioné gradualmente el acelerador, las ruedas giraron, y me moví lentamente pasando junto al extraño debajo de la barra a través de la entrada.

Reduje la velocidad y apagué el motor. Me temblaban las manos. Me palpitaba la cabeza. Las piernas se me debilitaron. Después alcancé mi portafolios del asiento de atrás; abrí la portezuela y caí de cabeza en la nieve. Me levanté, me sacudí y cerré el auto.

Me volví hacia la entrada para darle las gracias al viejo.

Mi salvador del estacionamiento no estaba a la vista.


Capítulo 2

No le volví a ver hasta finales de la primavera.

Era uno de esos viernes que no parecen terminar nunca. Los problemas relacionados con asuntos de rutina sobre la publicación de una revista mensual habían aumentado en continuidad y número durante el día y para cuando el fuego de los matorrales se extinguió me encontraba solo y fatigado, tanto física como mentalmente.


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