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Middlemarch, Un estudio de la vida de las Provincias (George Eliot) - pág.401

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Pero aquí, en un lugar como Middlemarch, debe haber mucho por hacer.

-Está todo por hacer-dijo Lydgate con brusca energía-. Y este hospital es una obra espléndida que se debe enteramente a los esfuerzos del señor Bulstrode y en gran medida a su dinero. Pero un sólo hombre no puede hacerlo todo en un proyecto de esta envergadura. Contaba, claro está, con que se le ayudara. Y ahora, ciertas personas que quieren que fracase han iniciado una batalla mezquina y rastrera contra el hospital.

-¿Qué razones pueden tener para ello? -preguntó Dorothea con ingenua sorpresa.

-En primer lugar, fundamentalmente la impopularidad del señor Bulstrode. La mitad de la ciudad casi que se tomaría molestias con tal de contrariarle. En este estúpido mundo la mayoría de la gente jamás piensa que merece la pena hacer algo si no lo hace su grupito. No conocí a Bulstrode hasta que llegué aquí. Le miro con imparcialidad y veo que tiene algunas ideas buenas, que ha iniciado cosas que yo puedo utilizar para el bien público. Si un buen número de los hombres mejor formados se pusieran a trabajar con la convicción de que sus observaciones podrían contribuir a reformar la doctrina y práctica de la medicina, pronto veríamos cambios a mejor. Esa es mi opinión. Creo que negándome a trabajar con el señor Bulstrode le estaría dando la espalda a la oportunidad de hacer más extensiva mi profesión.

-Estoy completamente de acuerdo con usted -dijo Dorothea, cautivada al instante por la situación que esbozaban las palabras de Lydgate-. Pero, ¿qué tienen en contra del señor Bulstrode? Sé que mi tío es bastante amigo suyo.

-A la gente le disgusta su tono religioso -respondió Lydgate escuetamente.

-Razón de más para despreciar semejante oposición -dijo Dorothea, enfocando los asuntos de Middlemarch a la luz de las grandes persecuciones.

-Para ser justos, tienen otras objeciones contra él: es déspota y poco sociable, y se dedica al comercio, sector que tiene quejas propias que yo desconozco. ¿Pero qué tendrá eso que ver con el tema de si no sería bueno establecer aquí un hospital mejor que cualquiera de los del condando? Sin embargo, el principal motivo de la oposición es que haya puesto en mis manos la dirección médica. Yo, por supuesto, me alegro. Me brinda la oportunidad de hacer un buen trabajo, y soy consciente de que he de responder justificadamente a la elección que de mí hizo.


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