Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.226
Indice General
|
Volver
Página 226 de 244
-Cuando los dioses mueren, la dignidad nace -murmuró Orland Fank-. Los dioses y sus ejemplos no son necesarios para aquellos que se respetan y, por tanto, respetan a los demás. Los dioses son para los niños, para la gente temerosa e insignificante, para los que no se responsabilizan de sí mismos ni del prójimo.
-¡Sí!
Los melancólicos rasgos de John ap-Rhyss compusieron una expresión casi jubilosa.
El estado de ánimo general había cambiado. Se miraron entre sí y rieron.
Y entonces, Hawkmoon desenvainó su espada, apuntó con ella al sol estático y gritó:
-¡Muerte a los dioses y vida para los hombres! Que los Señores del Caos y de la Ley se destruyan gracias a su absurdo conflicto. Que la Balanza Cósmica oscile a su gusto, porque no influirá en nuestros destinos.
-¡No influirá! -gritó Erekose, que también había levantado su espada-. ¡No influirá!
John ap-Rhyss, Emshon de Ariso y Brut de Lashmar sacaron sus espadas y corearon el grito.
Sólo Orland Fank parecía reacio. Pellizcó su ropa. Se pasó la mano por la cara.
Y cuando hubo finalizado la impetuosa ceremonia, el hombre de las Orcadas habló.
-¿Ninguno de vosotros me ayudará a buscar el Bastón Rúnico?
-Padre, ya no necesitas continuar la búsqueda -dijo una voz a su espalda.
Y allí estaba sentado el niño que Hawkmoon había visto en Dnark, que se había transformado en energía pura para habitar en el Bastón Rúnico cuando Shenegar Trott, conde de Sussex, había pretendido robarlo. Aquel que había sido denominado el Espíritu del Bastón Rúnico, Jehamiah Cohnahlias. La sonrisa del muchacho era radiante, sus gestos cordiales.
-Os doy la bienvenida a todos -dijo-. Habéis convocado al Bastón Rúnico.
-Nosotros no hemos sido -dijo Hawkmoon.
-Vuestros corazones lo han convocado. Y ahora, aquí está vuestra Tanelorn.
El muchacho extendió las manos y dio la impresión de que, al mismo tiempo, la ciudad se transformaba. La luz del arcoiris llenó el cielo. El sol tembló y se tiñó de un tono dorado. Se alzaron pináculos, delgados como agujas, hacia el cielo resplandeciente, colores puros y translúcidos centellearon, y un gran silencio se abatió sobre la ciudad, el silencio de la tranquilidad.
-Aquí tenéis vuestra Tanelorn.
2. En Tanelorn
-Venid, os enseñaré un poco de historia dijo el niño.
Y guió a los hombres por calles silenciosas, donde la gente les saludaba con cordial gravedad.
Si la ciudad brillaba, lo hacía con una luz tan sutil que resultaba imposible buscar el origen. Si poseía un color, era un tono blanco que sólo se observaba en ciertos tipos de jade, pero como el blanco contiene todos los colores, la ciudad era de todos los colores.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
201
202
203
204
205
206
207
208
209
210
211
212
213
214
215
216
217
218
219
220
221
222
223
224
225
226
227
228
229
230
231
232
233
234
235
236
237
238
239
240
241
242
243
244
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-244
|