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Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.216

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Y algo envió un temblor que se propagó por todo el universo.

Y el universo murió, antes de que Agak muriera.

Los Cuatro no esperaron a comprobar que Agak hubiera sido derrotado por completo.

La espada, al girar, atravesaba las dimensiones y devolvía la energía a todo aquello que tocaba.

La espada giró y giró.

Giró y giró. Diseminó la energía.

Y la espada cantó, triunfante y jubilosa.

Y pequeños retazos de luz negra y dorada susurraron y fueron reabsorbidos.

Hawkmoon conocía la naturaleza del Campeón. Conocía la naturaleza de la Espada Negra. Conocía la naturaleza de Tanelorn. Porque en este momento, la parte de él que era Hawkmoon experimentaba todo el multiverso. Habitaba en su interior. El lo contenía. No existían misterios en ese momento.

Y recordó que había leído algo sobre uno de sus aspectos en la «Crónica de la Espada Negra», aquel recuento de las hazañas del Campeón: «Pues sólo la Mente del Hombre es libre de explorar la inmensidad de la infinitud cósmica, de trascender la conciencia ordinaria, o errar por los pasillos subterráneos del cerebro humano, cuyas dimensiones carecen de límites. Y el universo y el individuo se hallan vinculados, uno refleja al otro, y cada uno contiene al otro...».

«¡Ja!», gritó el individuo que era Hawkmoon. Y celebró su triunfo y proclamó su alegría: así terminaba la condena del Campeón.

El universo había estado muerto un instante. Ahora, volvía a vivir, enriquecido con la energía de Agak.

Agak también vivía, pero estaba petrificado. Había intentado cambiar de forma. Ahora, aún se parecía en parte al edificio que Hawkmoon había visto al llegar a la isla, y en parte a los Cuatro Que Eran Uno. Aquí, parte de la cara de Corum, allí, una pierna, más allá, un fragmento de espada..., como si Agak hubiera creído, al final, que la única forma de derrotar a los Cuatro era asumir su forma, al igual que los cuatro habían adoptado la forma de Gagak.

-Habíamos esperado tanto tiempo...

Agak suspiró y murió.

Y los Cuatro envainaron su espada.

Hawkmoon pensó...

Un aullido recorrió las ruinas de las infinitas ciudades y un fuerte viento azotó el cuerpo de los Cuatro, que se vio obligado a arrodillarse sobre sus ocho piernas e inclinar su cabeza de cuatro caras.

Hawkmoon sintió...

Después, poco a poco, adoptó de nuevo la forma de Gagak, la hechicera, y se zambulló en el estanque de inteligencia de Gagak...

Hawkmoon supo...

... y luego se alzó por encima del estanque, flotó un momento, extrajo su espada del estanque.

Hawkmoon era Hawkmoon.


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