Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.200
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Debido a los recientes desajustes en el tejido de nuestros mundos, de los cuales tanto Hawkmoon como Corum saben algo, han quedado en libertad ciertos seres que carecerían del poder que ahora poseen. Y como poseen un gran poder, anhelan más, todo el poder que existe en nuestro universo. Estos seres son amorales de una forma diferente a los Señores de la Ley y del Caos. No luchan por apoderarse de la Tierra, como los otros dioses. Su única ambición es utilizar para sus fines la energía esencial de nuestro universo. Creo que, en su universo, acarician un proyecto que experimentaría un gran salto hacia adelante si lograran sus propósitos. En el momento actual, pese a que las condiciones son muy favorables para ellos, aún no han alcanzado toda su plenitud, pero ya falta poco. En idioma humano se llaman Agak y Gagak, y escapan al poder de nuestros dioses, de modo que ha sido necesario reunir un grupo más poderoso: vosotros.
Hawkmoon quiso preguntar cómo podrían ser más poderosos que dioses, pero logró controlarse.
-El Campeón Eterno -continuó el capitán-, en cuatro de sus encarnaciones (cuatro es el número máximo al que podemos arriesgarnos, sin precipitar más desajustes indeseables entre los planos de la Tierra), Erekose, Elric, Corum y Hawkmoon. Cada uno estará al mando de cuatro seres más, cuyos destinos están vinculados al vuestro, grandes guerreros también, aunque no compartan vuestros destinos en todos los sentidos. Podéis elegir a vuestros cuatro acompañantes. Creo que no os costará tomar la decisión. Recalaremos dentro de poco.
Hawkmoon se preguntó si el capitán le desagradaba.
-¿Nos acaudillaréis? -preguntó, con la sensación de desafiarle.
El capitán aparentó un auténtico pesar.
-No puedo. Sólo me está permitido llevaros a la isla y esperar a los supervivientes..., si queda alguno.
Elric frunció el ceño y verbalizó las reservas de Hawkmoon.
-Creo que ésta no es mi guerra.
El capitán respondió con convicción y autoridad.
-Lo es, y también mía. Iría a tierra con vosotros, pero no me está permitido.
-¿Por qué? -preguntó Corum.
-Lo sabréis algún día. -Las facciones del capitán se ensombrecieron-. No tengo valor para decíroslo. Sólo os deseo lo mejor, creedme.
Hawkmoon pensó de nuevo con ironía en el valor de ciertas afirmaciones.
-Bien -dijo Erekose-, como mi destino es luchar, y como busco Tanelorn, al igual que Hawkmoon, deduzco que tendré alguna posibilidad de lograr mi propósito si vencemos. Acepto ir a luchar contra ese par, Agak y Gagak.
Hawkmoon se encogió de hombros y asintió.
-Estoy de acuerdo con Erekose, por motivos similares.
Corum suspiró.
-Y yo.
Elric miró a los otros tres.
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