Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.179
Indice General
|
Volver
Página 179 de 244
Yo. Elric.
-¿Quién sois?
Fue Jhary quien habló. Hawkmoon no podía hablar, tenía un nudo en la garganta y los labios resecos.
-¿Es éste vuestro mundo?
Odio y dolor se reflejaban en los ojos de la figura. Avanzó hacia Jhary con aire beligerante, como si se propusiera partir en dos al hombrecillo, pero algo la detuvo. Retrocedió. Miró de nuevo a Hawkmoon. Gruñó.
-Amor -dijo-. Amor.
Pronunció la palabra como si lo hiciera por primera vez, como si intentara aprenderla. La llama negra que rodeaba su cuerpo fulguró, tembló y se apagó, como una vela agitada por la brisa. Jadeó. Señaló a Hawkmoon. Levantó la otra mano, como para impedir el paso a Hawkmoon.
-No sigáis. Hemos pasado demasiado tiempo juntos. No podemos separarnos. Una vez exigí, pero ahora suplico. ¿Qué he hecho por vos, sino ayudaros en todas vuestras diferentes manifestaciones? Ahora, me han robado la forma. Debéis encontrarla, Elric. Por eso vivís de nuevo.
-No soy Elric. Soy Hawkmoon.
-Ah, sí, ahora me acuerdo. La joya. La joya lo conseguirá. Pero la espada es mejor.
Las hermosas facciones se desfiguraron de dolor. Los terribles ojos centellearon, tan llenos de angustia que no podían ver a Hawkmoon. Los dedos se engarfiaron como garras de halcón. El cuerpo se estremeció. La llama perdió fuerza.
-¿Quién eres? -preguntó Hawkmoon.
-No tengo nombre, a menos que me deis uno. No tengo forma, a menos que la encontréis. Sólo tengo poder, y dolor, ¡ay! -Las facciones de la figura se retorcieron de nuevo . Necesito... Necesito...
Jhary movió la mano con impaciencia hacia su espada, pero Hawkmoon le detuvo.
-No. No la desenvainéis.
-La espada -dijo con ansiedad la figura.
-No -indicó Hawkmoon en voz baja, sin saber qué estaba negando al ser. Había oscurecido, pero el aura de la figura se destacaba en la negrura de la noche.
-¡Una espada! -Era una exigencia. Un grito-. ¡Una espada!
Por primera vez, Hawkmoon comprendió que el ser no iba armado.
-Búscate armas, si quieres. No te daremos las nuestras.
Surgieron rayos de la tierra que rodeaba los pies del ser. Jadeó. Siseó. Chilló.
-¡Vendréis a mí! ¡Me necesitaréis! ¡Desdichado Elric! ¡Estúpido Hawkmoon! ¡Desgraciado Erekose! ¡Patético Corum! ¡Me necesitaréis!
A pesar de que la figura había desaparecido, el grito pareció perdurar unos segundos en el aire.
-Conoce todos vuestros nombres -dijo Jhary-a-Conel-. ¿Sabéis cómo se llama?
Hawkmoon meneó la cabeza.
-Ni siquiera en mis sueños.
-Es nuevo para mí. Creo que no me había encontrado con eso en ninguna de mis numerosas vidas. Mi memoria es mala, en el mejor de los casos, pero me acordaría si le hubiera visto antes.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
151
152
153
154
155
156
157
158
159
160
161
162
163
164
165
166
167
168
169
170
171
172
173
174
175
176
177
178
179
180
181
182
183
184
185
186
187
188
189
190
191
192
193
194
195
196
197
198
199
200
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-244
|