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Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.177

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-Decís que mis nombres cambian. ¿Me habéis conocido en diferentes personalidades?

-Desde luego. Esta conversación empieza a sonarme -sonrió Jhary.

-Decidme algunos de esos nombres.

Jhary frunció el ceño.

-Mi memoria es flaca para tales asuntos. En ocasiones, tengo la impresión de que puedo recordar gran cantidad de reencarnaciones pasadas (y futuras). Otras veces, como ésta, mi mente se niega a considerar lo que no sean problemas inmediatos.

-Me parece una característica muy poco conveniente -replicó Hawkmoon.

Levantó la vista, como si quisiera buscar el puente, pero sólo vio niebla. Rezó para que Yisselda estuviera a salvo, para que aún continuara su viaje a Londra.

-Y yo también, duque Dorian. Me pregunto si mi presencia aquí tiene algún sentido.

Jhary-a-Conel movió con vigor los remos.

-¿Qué me decís de la «Conjunción del Millón de Esferas»? ¿Vuestra débil memoria os proporciona alguna información sobre esa frase?

Jhary-a-Conel frunció el ceño.

-Despierta leves ecos. Un acontecimiento de cierta importancia, diría yo. Contadme más.

-No puedo deciros nada más. Confiaba...

-Si recuerdo algo, os lo diré.

El gato maulló y Jhary rascó su cabeza.

-¡Ajá! Tierra a la vista. Esperemos que sea amistosa.

-¿No tenéis ni idea de en dónde estamos?

-En absoluto, duque Dorian. -El fondo de la barca rozó guijarros-. En uno de los Quince Planos, supongo.


4. El consejo de los sabios

Cabalgaron durante unos ocho kilómetros a través de colinas cretosas sin ver la menor señal de que el país estuviera habitado. Hawkmoon contó a Jhary-a-Conel todo lo ocurrido, todo lo que le desconcertaba. Recordaba poco de la aventura en Garathorm, pero Jhary recordaba más, y habló de los Señores del Caos, del Limbo y de la perpetua lucha entre los dioses; y la conversación, como sucede a menudo, provocó aún más confusión y ambos acordaron poner fin a sus respectivas especulaciones.

-Solo sé una cosa, y la sé a ciencia cierta -dijo Jhary-a-Conel-. No debéis temer por Yisselda. Debo admitir que soy optimista por naturaleza, muchas veces a pesar de las pruebas en contra, y sé que en esta nueva empresa podemos ganar mucho o perderlo todo. Ese ser que os encontrasteis en el puente ha de poseer un enorme poder si pudo arrebataros de vuestro mundo, y no cabe duda de que abriga malas intenciones hacia vos, pero no tengo la menor pista de su identidad o de cuando nos volveremos a topar con él. Creo que vuestra ambición de encontrar Tanelorn es muy pertinente.

-Sí.

Hawkmoon paseó la vista a su alrededor. Estaban sobre la cima de una de las numerosas lomas.


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