Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock)

Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.166

Indice General | Volver

Página 166 de 244




-Es verdad.

Yisselda dirigió una sonrisa a su padre y salió del estudio.

El conde Brass se acercó a una mesa de roble pulido, sobre la cual descansaba una bandeja. Levantó una jarra de peltre.

-¿Os apetece que tomemos una copa de vino antes de marcharos, Hawkmoon?

-Gracias.

Hawkmoon aceptó la copa de madera tallada que el anciano le tendió. Bebió un poco de vino y reprimió la tentación de volver a la ventana y ver si reconocía al forastero.

-Lamento más que nunca que Bowgentle no esté aquí para aconsejarnos -dijo el conde Brass-. Tanto hablar de otros planos de existencia, de otras posibilidades, de amigos muertos que aún viven... Me huele a ocultismo. Toda mi vida he contemplado con desdén las supersticiones, así como las especulaciones seudofilosóficas. Por desgracia, mi mente es incapaz de distinguir entre las supercherías y lo auténticamente metafísico.

-No interpretéis lo que digo como meditaciones morbosas contestó Hawkmoon-, pero tengo motivos para creer que tal vez algún día recuperemos a Bowgentle.

-Supongo que la diferencia entre nosotros consiste en que vos, a pesar de vuestra tozudez, continuáis abrigando muchas esperanzas. Hace largo tiempo renuncié a la fe, al menos conscientemente. Vos, Hawkmoon, sin embargo, la descubrís una y otra vez.

-Sí..., a lo largo de muchas vidas.

-¿Cómo?

-Me refiero a mis sueños, a esos extraños sueños de mis diferentes reencarnaciones. Identifiqué aquellos sueños con mi locura, pero ya no estoy seguro. Aún tengo.

-No los habíais mencionado desde que regresasteis con Yisselda.

-No me atormentan como antes, pero se repiten.

-¿Cada noche?

-Sí, cada noche. Los nombres más insistentes son Elric, Erekose, Corum. Y hay más. A veces veo el Bastón Rúnico, y otras una espada negra. Y en ocasiones, cuando estoy solo, sobre todo cuando cabalgo por los pantanos, acuden a mí despierto. Caras, conocidas y desconocidas, flotan ante mí. Oigo fragmentos de palabras. Y se repite con frecuencia esta aterradora frase, «Campeón Eterno»... Antes, creía que sólo un loco podía pensar en sí mismo como en un semidiós...

-Yo también -dijo el conde Brass, y sirvió más vino a Hawkmoon-. Son los demás quienes convierten a los héroes en semidioses. Ojalá que el mundo no necesitara héroes.

-Puede que un mundo cuerdo no les necesite.

-Y tal vez un mundo cuerdo sea un mundo sin hombres -sonrió con tristeza el conde Brass-. Quizá sea así por culpa de nosotros.

-Si un individuo puede ser íntegro, también nuestra raza. Si tengo fe, conde Brass, por ese motivo la conservo.

-Ojalá compartiera tu fe. Creo que el hombre, a la larga, está condenado a la autodestrucción.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-244  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados