Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock)

Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.162

Indice General | Volver

Página 162 de 244




-No es la primera vez que la hieren en tales circunstancias -dijo Hawkmoon, y se volvió. Contempló un rostro extraordinariamente hermoso, pero herido por la tristeza-. ¿Nos conocemos?

-Os conocéis -dijo Katinka-, pero debéis separaros ahora mismo pues si ocupáis el mismo plano durante mucho rato se producirán nuevas desestructuraciones. Creed en mis palabras, Ilian de Garathorm. Regresad ahora. Volved con Mysenal y Lyfeth. Os ayudarán a reconstruir vuestro país.

-Pero... -Ilian vaciló-. Me gustaría hablar un poco más con Yisselda y este tal Hawkmoon.

-No tenéis derecho. Sois dos aspectos de lo mismo. Sólo podéis encontraros en determinadas ocasiones. Jhary me lo dijo. Regresad. ¡Deprisa!

La hermosa muchacha se volvió, vacilante. Su cabello dorado osciló y su cota de mallas tintineó. Se encaminó hacia las tinieblas y no tardó en perderse de vista.

-¿A dónde conduce el túnel, Katinka van Bak? -preguntó Hawkmoon-. ¿A Ukrainia?

-No, y pronto dejará de conducir a ningún sitio. Espero que le vaya bien a esa moza. Tiene muchas cosas que hacer. Además, presiento que volverá a toparse con Ymryl.

-¿Ymryl?

Katinka van Bak suspiró.

-Ya os he dicho que no quiero desperdiciar mi aliento. Necesito seguir viva hasta que lleguemos a Ukrainia. Confiemos en que el trineo nos siga esperando.

Hawkmoon se encogió de hombros. Se volvió y contempló con ternura a Yisselda.

-Sabía que vivías -dijo-. Dijeron que estaba loco, pero yo sabía que vivías.

Se abrazaron.

-Oh, Dorian, he pasado tantas aventuras -dijo Yisselda.

Contádselas más tarde -imploró la agonizante Katinka van Bak desde la litera-. ¡Coged estas angarillas y conducidme a ese trineo!

-¿Cómo están los niños, Dorian? -preguntó Yisselda, mientras se agachaba para coger un extremo de la camilla.

Después, se preguntó por qué Hawkmoon se mantuvo en silencio durante todo el rato que duró el trayecto por el túnel.

Así concluye la segunda Crónica del castillo de Brass.


EN BUSCA DE TANELORN

Libro primero

El mundo enloquecido: un campeón de sueños

1. Un viejo amigo en el castillo de Brass

-¿Perdidos?

-Sí.

-Sólo son sueños, Hawkmoon. ¿Sueños perdidos?

El tono era casi patético.

-Creo que no.

El conde de Brass apartó su voluminoso cuerpo de la ventana, y la luz bañó de repente el rostro demacrado de Hawkmoon.

-Ojalá tuviera dos nietos. Ojalá. Quizá algún día...

La conversación se había repetido tantas veces que ya constituía un ritual. Al conde Brass le disgustaban los misterios; de hecho, los detestaba.

-Eran un chico y una chica. -Hawkmoon estaba cansado, pero la locura le había abandonado-. Manfred y Yamila.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-244  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados