Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.142
Indice General
|
Volver
Página 142 de 244
Estoy más fuerte de lo que aparento.
-Pues lo intentaremos. ¿Cuándo pensáis que Kalan regresará?
-Acaba de marcharse.
-Aún nos queda algo de tiempo. Lo aprovecharé para descansar. -Ilian se tendió en la cama-. Me duele mucho la cabeza.
Yisselda hizo además de acariciar la frente de Ilian, pero ésta se apartó con un gemido.
-¡No! -Se humedeció los labios resecos-. No. Os agradezco el detalle.
Yisselda se acercó a la ventana y la entreabrió. Aspiró el aire fresco de la noche.
-Kalan está empeñado en que Ymryl se ponga en contacto con esa oscura deidad suya, Arioco.
-¿A la que Ymryl considera responsable de mi presencia aquí?
-Sí. Ymryl soplará su Cuerno Amarillo y Kalan intentará pergeñar algún hechizo. Kalan contempla con cinismo sus posibilidades de invocar al demonio.
-Ymryl tiene en gran aprecio a su cuerno. ¿Nunca se lo quita?
-Kalan dice que nunca. El único que podría obligar a Ymryl a desprenderse de su cuerno es el mismísimo Arioco.
El tiempo transcurrió con dolorosa lentitud. Mientras Ilian intentaba descansar, Yisselda apagó la lámpara y contempló las calles, advirtiendo que patrullas de soldados iban en busca de Ilian. Algunas registraban incluso los tejados. Por fin, dio la impresión de que abandonaban la búsqueda. Yisselda se dispuso a despertar a Ilian, que se había dormido por completo.
Yisselda agitó el hombro de Ilian y ésta se estremeció. Despertó sobresaltada.
-Se han ido -dijo Yisselda-. Creo que ha llegado el momento de marcharnos. ¿Nos iremos por la calle?
-No. Necesitamos un rollo de cuerda. ¿Hay alguno en la casa?
-Lo buscaré.
Yisselda regresó a los pocos minutos con un rollo de cuerda.
-Es el más largo que he podido encontrar. ¿Os parece lo bastante resistente?
-Tendrá que serlo.
Ilian sonrió. Abrió la ventana de par en par y levantó la vista. La rama más cercana se encontraba a unos tres metros sobre sus cabezas. Ilian cogió la cuerda, practicó un lazo en un extremo y enrolló la cuerda para que adoptara la misma circunferencia que el lazo. Después, empezó a balancear la cuerda y la lanzó de repente.
El lazo pasó por una rama. Ilian afianzó el nudo.
-Tendréis que subiros en mi espalda -explicó a Yisselda-, rodear mi cintura con vuestras piernas y sujetaros con todas vuestras fuerzas. ¿Creéis que podréis hacerlo?
-Debo hacerlo -replicó Yisselda.
Siguió las instrucciones. Ilian subió al antepecho de la ventana, sujetó con firmeza la cuerda, le dio una o dos vueltas alrededor de la mano y se lanzó sobre los tejados, esquivando por poco la aguja de un antiguo mercado.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-244
|