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Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.134

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-Una criatura del Caos -musitó Jhary-a-Conel-. Hay muchas por aquí. ¡Es como si Garathorm se hubiera convertido en un lugar al que son exiliados todos aquellos que sirven al Caos! Una idea muy desagradable.

-Había dos ciudades grandes más al oeste -recordó Ilian-. ¿Qué sabéis de Poytarn y Masgha?

Mysenal aparentó sorpresa.

-No os habréis enterado. Una gran explosión destruyó Masgha, y a todos sus habitantes. Fue provocada por los que se resistían al invasor, según parece. Se destruyeron por accidente. Algún experimento relacionado con la brujería, sin duda.

-¿Y Poytarn?

-Saqueada, arrasada y abandonada. Sus atacantes continuaron hasta la costa, con la esperanza de completar sus tropelías. Se habrán llevado una decepción. Los pueblos ribereños estaban desiertos. Los habitantes de la costa fueron los más afortunados. Muchos se hicieron a la mar y escaparon a islas lejanas antes de que los invasores llegaran. Los invasores carecían de barcos y no pudieron perseguirles. Espero que estén bien. Intentaríamos seguir su ejemplo, si nos quedara alguna embarcación.

-¿Han efectuado contraataques?

-Aún no -dijo Lyfeth-, pero confiamos en que no tardarán mucho.

-Quizá no lo hagan -dijo alguien-. Si tienen sentido común, esperarán su oportunidad, o se olvidarán de los problemas que existen tierra adentro.

-En cualquier caso, son aliados en potencia -dijo Bak-. No sabía que había escapado tanta gente.

-No podemos ponernos en contacto con ellos -recordó Lyfeth-. No tenemos barcos.

-Tal vez haya otros medios, pero ya pensaremos en esa posibilidad más adelante.

-Tengo la sensación -dijo Ilian- de que Ymryl confía demasiado en ese cuerno amarillo que cuelga de su cuello. Si consiguiéramos robarlo o destruirlo, debilitaríamos su confianza. Es posible que extraiga su poder de ese cuerno, como él cree. En tal caso, aún hay más motivos para apartarle de él.

-Buena idea -dijo Mysenal-, pero difícil de llevar a la práctica. ¿No opináis así, Katinka van Bak?

La aludida asintió.

-Sin embargo, es un factor importante, que no debemos dejar de lado. -Hizo una expresión de desdén y arrugó la nariz-. Lo primero que necesitamos son armas mejores que éstas. Algo más moderno, para utilizar mi jerga. Lanzas flamígeras y cosas por el estilo. Si cada uno de nosotros fuera armado con una lanza flamígera, se triplicaría nuestra capacidad de ataque. Cuántos sois en total, Lyfeth?

-Cincuenta y tres.

-Entonces necesitamos cincuenta y cuatro armas buenas; la extra será para Jhary, que tiene armas tan primitivas como las vuestras. Armas que dependen de una fuente energética...

-indico Katinka van

-Ya os entiendo -dijo Jhary-. Cuando Ymryl y los demás se enzarcen en sus disputas internas, dilapidarán sus recursos.


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